Señor, poda mi corazón,
Corta los tallos torcidos de mis malos pensamientos,
para mantenerme firme cuando lleguen los vientos de las persecuciones,
para que germine mi vida con tus mismos sentimientos.
Señor, poda mi corazón,
Quita las hojas amarillentas del egoísmo y de la indiferencia,
para que pueda florecer la generosidad y el compromiso,
para entregarme, amorosamente, a mis hermanos.
Señor, poda mi corazón,
Tala las ramas secas por el desamor y la incredulidad,
para que nazcan nuevos brotes de confianza y fraternidad,
para amar a mis amigos y, cómo no, también a mis enemigos’
Señor, poda mi corazón,
Elimina las malezas producidas por el rencor y las iras,
para que pueda brotar la paz y el gozo dentro de mí,
para que en “mis ramas” puedan posarse los pequeños y los pobres.
Señor, poda mi corazón,
Arranca de cuajo las raíces podridas del orgullo y la soberbia,
para aplicarme el abono de la humildad y de la tolerancia,
para que fertilice y pueda alcanzar tu reino.
Señor, poda mi corazón,
Cosecha el ciento por uno de sus frutos,
para multiplicarlo por cien, por mil, por cien mil,
para compartirlo y gastarlo entre tus hijos, mis hermanos.