La Biblia y la Cruz; la Oración y los Pobres

Autor: Antonio M. Pernia, SVD
Tema: Arnoldo y José Freinademetz
Idioma: Inglés, Español
Editorial: Arnoldus Nota
Año: 2003
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El 14 de mayo de 2003, el Sr. Giorgio Scarato le presentó a la comunidad del Collegio en Roma los retratos de los Beatos Arnoldo y José, que se le habían encargado para la ceremonia de canonización en la Plaza de San Pedro. Una copia gigante de cada retrato colgará de las ventanas de la Basílica de San Pedro en la mañana del 5 de octubre de 2003. El Sr. Giorgio Scarato es un artista muy conocido de una pequeña ciudad cerca de Verona en el norte de Italia. Ya ha realizado retratos de varias personalidades de la Iglesia. Antes de comenzar a pintar los retratos de los Beatos Arnoldo y José, el Sr. Scarato leyó las biografías y entrevistó a algunos SVD del norte de Italia. El resultado es una presentación interesante de las figuras de nuestros dos santos. Hasta cierto punto, ambos retratos son similares. Ninguno, por así decirlo, es un retrato directo que represente

simplemente las figuras de los santos. Son narraciones pictóricas que presentan la vida y los trabajos de Arnoldo y José. Los retratos recogen elementos simbólicos en el fondo. En el caso de Arnoldo hay una representación de la iglesia principal de Steyl a la izquierda y una representación del globo terrestre a la derecha. En el caso de José, una pintura de su casa natal de Oies, Val Badia, a la izquierda y la representación de una pagoda china a la derecha. Los retratos usan una interacción de luces y de sombras para retratar estos símbolos en el fondo – la luz que rodea la iglesia de Steyl en el fondo o que ilumina la casa natal de José en Oies y un cierto grado de sombra envolviendo el mundo o en la pagoda china.

Sin embargo, lo que inmediatamente llama la atención son los objetos que cada uno de los santos tiene en sus manos cerca del pecho: Arnoldo la Biblia estos objetos forman un invisible triángulo en la pintura. En el caso de Arnoldo son Steyl, el mundo y la Biblia; y en el caso de José son Oies, China y la cruz. La apariencia de los rostros de Arnoldo y José completan la narración que se persigue en las pinturas. Arnoldo con una mirada intensa y penetrante como si estuviera intentando descubrir la sagrada voluntad de Dios, que se revela especialmente en las Sagradas Escrituras y los acontecimientos concretos del mundo. José con una mirada trascendental dirigida a la distancia, expresando su prontitud para hacer la voluntad de Dios, aún cuando esto signifique llevar la propia cruz.

Obviamente, el simbolismo y las ideas expresadas en las pinturas no son todas de la invención e interpretación del Sr. Scarato. Los elementos de los mensajes provienen del Comité Central para la preparación de la canonización. En todo caso, el centro de las pinturas es Arnoldo y la Biblia y José y la cruz. Ambas, Biblia y cruz, sirven, de hecho, para resaltar la espiritualidad de cada uno de estos santos.

Arnoldo y la Biblia
Pintura de Arnoldo Janssen
Pintura de Arnoldo Janssen

No hay duda de que la devoción a la Palabra de Dios es uno de los principales pilares de la espiritualidad de Arnoldo. Esta devoción puede considerarse como una “herencia de familia”. La aprendió de su padre, el cual, como sabemos, recitaba a menudo el Prólogo del evangelio de Juan en la oración familiar de la tarde. Esta devoción ciertamente condujo a tener un especial interés en la misión universal de la Iglesia. Y cuando fundó su primera Congregación la llamó Sociedad del Verbo Divino. Su objetivo era “extender la Palabra de Dios en el Mundo, especialmente por la evangelización de los no católicos…” Para Arnoldo, sin embargo, la Palabra de Dios se refería a tres realidades: Primero la Palabra del Padre: El Hijo. Segundo la Palabra del Hijo: El evangelio de Jesús. Y tercero la Palabra del Espíritu Santo: Las Sagradas Escrituras por completo. Aún cuando la Palabra de Dios es más grande que la palabra escrita, las Sagradas Escrituras tienen de todos modos una gran importancia en la espiritualidad de Arnoldo.

El P. Josef Alt escribe: “En contraste con sus cartas, cuando da conferencias, el P. Arnoldo cita frecuentemente las Escrituras. Debe haber tenido una muy buena concordancia, porque con el texto, siempre da el capítulo y el versículo” (Pag. 732). Sabemos que el Fundador deseaba introducir un espíritu religioso en las Reglas de 1898 incluyendo textos inspirados y reflexiones teológicas, con frecuentes referencias a las Escrituras. Estas tuvieron que ser sacadas antes de que las Reglas fueran aprobadas por el Vaticano (cf. Alt, pag. 758). En lo que concierne a la santidad del sacerdocio, el Fundador escribió: “Los sacerdotes de la Societas Verbi Divini deben ser celosamente devotos de las Escrituras y propagadores de estas verdades. Los cuatro evangelios y los cuatro evangelistas deben ser venerados de manera especial, también el Apocalipsis y el Nuevo Testamento” (Alt, pag. 970).

José y la Cruz
Pintura de José Freinademetz
Pintura de José Freinademetz

Gran parte de la vida de José en la China estuvo marcada por el sufrimiento y el sacrificio. La cruz, por lo tanto, es casi un símbolo natural para este sudtirolés que se hizo a sí mismo un chino entre los chinos. Sus años en China fueron años difíciles – largos viajes, ataques de bandidos, amenazas de muerte. Y no sólo fue sufrimiento físico, hubo también dificultades con el obispo. Fue enviado a menudo a fundar nuevas comunidades cristianas en lugares muy aislados. Pero una vez que la comunidad empezaba a tomar forma, el obispo le ordenaba que fuera a comenzar otra comunidad en algún otro sitio. Pero José nunca huyó de ninguna responsabilidad: administrador de la misión, rector del seminario, director espiritual del primer grupo de sacerdotes chinos, superior provincial.

En 1898, por insistencia del obispo, José fue a Nagasaki, Japón, para recobrarse de una infección de la garganta y de un principio de tuberculosis. Poco después volvió a su misión habiéndose recuperado un poco, pero no realmente curado. En 1900, el Fundador lo invitó a participar de las celebraciones del 25 aniversario de la Congregación en Steyl. Era también el 25 aniversario de su ordenación sacerdotal. Pero aquel fue el tiempo de la rebelión de los Boxer en China. Respetuosamente rechazó la invitación y decidió permanecer con sus cristianos y sufrir con ellos. Ocho años después estalló una epidemia de tifus en la misión. Él no retaceó su ayuda a las víctimas, hasta que contrajo la enfermedad. Volvió a Taikia, casa central de la misión, donde murió el 28 de enero de 1908. Y él, que había nacido bajo el Monte de la Santa Cruz en Oies, fue enterrado junto a la XII estación del Via Crucis en Taikia.

La Biblia y la Cruz; la oración y los pobres.

Muchos teólogos y escritores espirituales de hoy en día dicen que los dos puntos de referencia para una auténtica renovación en la Iglesia o en la vida religiosa son la oración y los pobres. Esto es lo que encontramos en muchos de los movimientos de renovación de hoy día. La Madre Teresa de Calcuta exigió a sus hermanas que no solo sirvieran a los más pobres entre los pobres, sino también una hora de adoración delante del Santísimo Sacramento todos los días. Los dos pilares sobre los que está construida la comunidad de San Egidio son la oración comunitaria y la solidaridad con los pobres. Invitan a simpatizantes a que ayuden a alimentar a las pobres, pero también a que se les unan en la oración comunitaria de la tarde.

A través de los Beatos Arnoldo y José, nosotros, miembros de la familia de Arnoldo, tenemos prácticamente los mismos puntos de referencia para nuestra búsqueda de renovación en este Año de Gracia – la Biblia y la cruz. Porque, por una mano, la Biblia es oración. Después de todo la Biblia es el primer libro de oración antes de ser un libro de trabajo. De igual manera, la oración es primero la Palabra de Dios que viene a nosotros antes de ser nuestra propia palabra dirigida a Dios. Y, por otra parte, la cruz – tanto la de Jesús como nuestra propia cruz – nos recuerda a los pobres que sufren. De hecho, la Cruz de Jesús y nuestras propias cruces estarían vacías de significado si no abarcan también las cruces de todos aquellos que sufren en el mundo.

Si queremos saber si nuestro Año de Gracia ha sido fructífero o no, debemos preguntarnos a nosotros mismos cuando termine: ¿Ha cambiado mi oración para mejor? (Tanto la mía como la de mi comunidad). ¿La Palabra de Dios se ha convertido en el centro de mi oración? ¿Soy más solidario con los pobres del mundo? ¿He aprendido a cargar mi cruz como expresión del compartir la pasión de Jesús y el dolor de los que sufren?

Queridos cohermanos, la verdadera renovación implica profundizar tanto nuestra oración como nuestra solidaridad con los pobres. Conlleva profundizar nuestra capacidad de dejarnos interrogar por la Palabra de Dios y perseguir por el llanto de los pobres. Significa dejarnos convertir por la Palabra de Dios y ser transformados por el sufrimiento de los pobres. Que nuestro Año de Gracia nos lleve a esta conversión y a esta transformación.

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P. Antonio M. Pernia, SVD
P. Antonio M. Pernia, SVD

El P. Antonio M. Pernia, SVD, es el decano de estudios del Instituto de Estudios Misioneros del Verbo Divino en la ciudad de Tagaytay. Fue ordenado sacerdote el 5 de septiembre de 1975.El P. Pernia sirvió a la SVD en numerosos cargos administrativos, incluyendo el de Superior Provincial de la Provincia Sur de Filipinas (1993-94), el de Vice Superior General de la SVD (1994-2000) y el de Superior General de la SVD en Roma, Italia (2000-12). Fue miembro del Comité Ejecutivo de la Unión de Superiores Generales (USG, 2000-03) y copresidente de la Comisión conjunta USG-Unión Internacional de Superiores Generales (UISG) de Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC) (2010-12) en Roma.

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