The Spirituality of Arnold Janssen

Autor: Peter McHugh, SVD
Tema: Arnoldo Janssen
Idioma: Inglés, Español
Painting of Arnold Janssen praying kneeling (color)

Claro está que Arnoldo Janssen no inició una nueva escuela de espiritualidad en el sentido clásico de las escuelas de espiritualidad como la de los dominicos o franciscanos. Pero falso sería concluir, de tal premisa, que su espiritualidad no contiene nada de distintivo y propio. Una espiritualidad es una viviente síntesis de diversos elementos, principios evangélicos y valores humanos.

La esencia de la espiritualidad de Arnoldo Janssen reside en considerar a Dios como el Dios que se comunica, que se revela. “Revelar” no debe ser tomado aquí en el mero sentido de comunicar información, sino en el de que una persona transmite sus ideas, informa sobre sí misma, comunicando algo de su verdadero ser. Proclamar La Palabra (el Verbo Divino) es asegurar que en Dios ese tipo de autocomunicación es visto como lo más sublime. Dios pronuncia su Palabra, su Verbo, que contiene plenamente y revela todo su ser. Es aquí donde nuestra espiritualidad se vuelve carisma: el del servicio misionero. En esto consiste el carisma del fundador: anunciar el Evangelio en cercanía a las realidades de los hombres y mujeres de hoy.

El Prólogo del Evangelio de San Juan: “En el principio era el Verbo…”, fue para él una oración aprendida desde la niñez. La Eucaristía y la Sagrada Escritura infundieron renovada vitalidad a sus actitudes de adoración y gratitud. Como hombre de su tiempo, experimentó la influencia de determinadas devociones en su vida de oración. Éstas significaron disponibilidad frente a la voluntad de Dios que se fue manifestando en su entrega al apostolado de la oración y en la veneración especial al Espíritu Santo. Tales devociones fueron tomando variado matiz a medida que Janssen avanzaba en el amor y servicio y se expresaron concretamente en la fundación de tres Congregaciones.

La Santísima Trinidad constituyó el real fundamento de toda la espiritualidad de Arnoldo Janssen, porque este Verbo Divino dicho por el Padre desde la eternidad, nos fue pronunciado en el tiempo a nosotros, los hombres.

También la vida del Beato Arnoldo Janssen llegó a ser una Palabra, una palabra de respuesta a tan generoso ofrecimiento de Amor. Si el me amó por entero, solía decir, la única adecuada respuesta que puedo dar, es amarlo totalmente.

Arnoldo Janssen no sólo fue captado y tensado por el Verbo Divino, sino que poseía también una extraordinaria devoción por el Espíritu Santo. La misma le venía en parte de su propia y personal inclinación. Comprendió que el poder y la exigencia de la Palabra de Dios deviene en la potencia del Espíritu. Llegó a ver claramente que el Verbo Divino envió al Espíritu para hacer precisamente de la Palabra del Padre una Palabra eficaz y dinámica, uniéndolo al Verbo Divino y, por su intermedio, al Padre. Estas dos grandes devociones -al Verbo Divino y al Espíritu Santo- es el aporte prototípico de Janssen a su espiritualidad.

Arnoldo Janssen centró su vida espiritual, básicamente, en el Misterio Cristiano; de ello su espiritualidad toma su fuerza característica, su hondura y perdurabilidad. El Espíritu Santo obró la Encarnación del Verbo Divino; ese mismo Divino Espíritu puede realizar la encarnación de los ideales del Verbo Divino en nuestro compromiso cristiano y misionero.

Cuando llegó el tiempo de fundar la Congregación de las Hermanas, su visión había madurado tanto que no veía ninguna incongruencia en llamar a una Congregación “Verbo Divino” y a la otra “Siervas del Espíritu Santo”. Por el contrario, así se expresaba más profunda y fundamentalmente su perspectiva de la misma misión de Cristo, el Hijo. Este modo explícito de expresar la unión del Verbo Divino y del Espíritu Santo, es la contribución característica del Padre Arnoldo y muestra cuán honda era su idea teológica al respecto.

“Rogué al Espíritu Santo quiera iluminarlos y fortalecerlos a todos ustedes y unirlos con el vínculo del amor, así como Él responde a la voluntad del eterno Padre de amor.
¡Quiera bendecirnos a todos y concedernos aquellas virtudes que espera de nosotros!”
(Arnoldo Janssen)

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El Padre Peter MCHUGH nació en Liverpool, Inglaterra. Entró en la Congregación del Verbo Divino y tuvo su primer destino en Filipinas. De 1971 a 1975 sirvió como formador en la Provincia Central de Filipinas (PHC), de 1975 a 1978 regresó a la Provincia (Inglaterra/Irlanda (IBP). De 1978 a 1994 actuó como secretario general para la formación y educación de la SVD en Roma. Desde allí fue llamado a colaborar en el Centro de Espiritualidad Arnold Janssen (1996-2011) en Steyl. Desde 2011 colabora con la dirección espiritual en Nemi, Roma.

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