San José, Patrón Natural de los Hermanos SVD

Autor: Carlos José Ferrada Montero, SVD
Tema: San José
Idioma: Inglés, Español
Editorial: Arnoldus Nota – Marzo
Año: 2021

San Arnoldo Janssen era un hombre de muchas devociones, y una de las que más invocaba en momentos de dificultades financieras era el casto esposo de la virgen María, San José. El padre adoptivo de Jesús, obedeció siempre la voluntad de Dios, cuidando con gran responsabilidad a su familia y trabajando con sus manos para que nada les faltara. Para el P. Arnoldo, San José fue un padre celestial proveedor y protector de la casa de misiones de Steyl y de las posteriores fundaciones.

Una de las Hermanas de la Providencia (que trabajaron en la cocina en el comienzo) le preguntó una vez a al P. Arnoldo: “¿De dónde saca todo el dinero que necesita?” Él respondió: “San José siempre me envía todo lo que necesito”. De hecho, fue una donación generosa atribuida por el P. Arnoldo a la intervención de San José, la que permitió comprar el terreno y la casa de Steyl. Cada vez que el P. Arnoldo comenzaba un nuevo proyecto de construcción pedía la ayuda de su tesorero celestial mediante largas oraciones.

Cuando se estaba construyendo el ala izquierda de la Casa de la Misión en Steyl, el P. Arnold se vio en apuros económicos para pagar a los trabajadores. Después de dos horas arrodillado rezando junto a la estatua de San José, apareció una inesperada donación que resolvió el problema. Esa estatua de San José era asiduamente visitada por los estudiantes clérigos en tiempo de exámenes, ellos solían poner sus libros en las manos del santo. Tanto fue su devoción por la estatua de San José, que esta fue llevada a su comedor. De más está decir que el P. Arnoldo incorporó a San José en las oraciones y devociones diarias de la comunidad, especialmente los días miércoles, y durante el mes de marzo. Aun todos rezamos: “Santos José, Joaquín y Ana rueguen por los ministros del Evangelio”.

San José desde los inicios fue considerado uno de los patrones de la Casa de Misiones, y numerosas fundaciones e imprentas en los países de misión llevan su nombre. El Padre Arnoldo vio en San José el patrón natural de los Hermanos SVD, y por ello eligió su día festivo, el 19 de marzo, para que los hermanos novicios fueran investidos y pronunciaran sus votos. El humilde carpintero esposo de la virgen María, hombre de gran fe y oración, vivió fielmente los tres votos que todos los religiosos profesamos: pobreza, castidad, y obediencia; poniéndose por entero en las manos de Dios para hacer su voluntad.

En este aspecto cabe destacar que los Hermanos profesaron votos religiosos antes que los clérigos en la incipiente congregación. Por otra parte, hay que recordar que en tiempos del padre Arnoldo, los Hermanos realizaban trabajos manuales o técnicos, y el mayor número de ellos trabajaban en la imprenta, en los talleres, la cocina, en el campo, y en servicios tales como el cuidado de los jardines, la limpieza, la portería, el correo, la venta de las publicaciones de Steyl, etc.

Por ello, los Hermanos se identificaron sin dificultad con el carpintero de Nazareth, el padre adoptivo del Verbo Encarnado. El P. Arnoldo deseaba que los Hermanos se asemejaran a san José, y para ello los invitaba a orar diariamente a su santo patrón. Para san Arnoldo era muy importante que los Hermanos fueran hombres de oración, diligentes en su trabajo, y por sobre todo humildes. La humildad era una virtud muy apreciada por San Arnoldo, quien la practicaba en su propia vida.

Después del Concilio Vaticano II ha cambiado absolutamente la compresión del Hermano. Ya no se le considera simplemente como un ayudante del sacerdote sino como un misionero propiamente tal que colabora en igualdad de condiciones con sus cohermanos sacerdotes, teniendo los mismos derechos y obligaciones. Ahora bien, no obstante estos avances en los derechos y obligaciones de los hermanos, y la tendencia hacia la profesionalización de sus servicios, observamos un pronunciado declive de la vocación del Hermano en todas las órdenes o congregaciones mixtas. Lo cual, lleva a preguntarnos por qué los jóvenes no se sienten atraídos por la vocación del Hermano.

La respuesta es compleja, pero sin duda intervienen temas tales como el desconocimiento de la vocación del Hermano, la secularización de la sociedad en determinadas regiones, las expectativas sociales y económicas de las familias de los jóvenes, y el clericalismo presente en algunos cohermanos y también en los laicos. En este mes de marzo los invito a orar a San José y a pedirle que nos ayude a adquirir sus virtudes y a revitalizar nuestra vida religiosa, y nuestra vida comunitaria; a pedirle que nos impulse con decisión a comprometernos con las realidades apremiantes de las personas que acompañamos; y finalmente, a que suscite en jóvenes generosos el deseo de ser religiosos misioneros verbitas, ya sea sacerdotes o Hermanos.

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Carlos Ferrada Montero, SVD
Carlos Ferrada Montero, SVD

El hermano Carlos es de Santiago de Chile. Hizo sus votos perpetuos el 25 de abril de 2014. Su primera misión fue en Filipinas. Trabajó en el centro de formación de Davao. Tuvo experiencias pastorales en Loreto, Agusan del Sur y en la Universidad del Santo Nombre en Tagbilaran. Antes de su nombramiento en Roma, pertenecía a la Casa de Formación San José Freinademetz en la ciudad de Cebú. En 2020, el Hno. Carlos ha sido nombrado Coordinador del Generalato para la Justicia, la Paz y la Integridad de la Creación y ha mantenido sus funciones como asistente del Generalato para la Formación de los Hermanos.

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