"¿Encarnación, resurrección y la espiritualidad Arnoldina?"

Autor: Eryk Koppa SVD
Tema: Espiritualidad
Idioma: Inglés, Español

¿Por qué el P. Arnoldo tenía tanto interés en que nuestra Congregación se llamase Societas Verbi Divini? Por la historia de su vida y su camino espiritual sabemos que el P. Arnoldo Janssen otorgaba gran importancia al misterio de la Encarnación.

Estando aún en el noviciado en Chludowo, Polonia, al hojear los libros de la biblioteca, me di cuenta de que, en los sellos de los libros de antes de la guerra, es decir, antes de 1939, el nombre de nuestra Congregación en polaco era una traducción literal del latín, “Societas Verbi Divini”. “Sociedad del Verbo Divino” – que en español se tradujera a “Compañía del Verbo Divino”. Sin embargo, nuestro nombre de posguerra en Polonia era y es algo diferente. No nos llamamos una “Sociedad” sino una “Congregación”. Esto ha ocurrido porque la época de la guerra y la dictadura comunista habían deformado el significado del término “compañía y compañero” en Polonia.

¿Adoradores o socios?

Así, como muchas cosas relacionadas con la fundación de nuestra Congregación, también el asunto de nuestro nombre no fue tan sencillo. Aunque la primera casa misionera en Steyl se fundó ya en 1875, la cuestión de nuestro nombre no se resolvió hasta el año 1900. “Societas Verbi Divini” – las distintas lenguas reflejan de forma diferente la idea del P. Arnoldo, que sus hijos espirituales deberían ser “socios Verbi”. Sin embargo, la Comisión que se ocupaba de los asuntos de la vida religiosa del Vaticano tenía dudas al respecto y sugirió el nombre “Societas Cultorum Verbi Divini” que se traduce a “Congregación de Adoradores del Verbo Divino”.

Sin embargo, para el P. Arnoldo no se trataba de un simple cambio de palabras, detrás había un profundo pensamiento de relación con el Hijo de Dios, que “… por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre” (Credo), y se hizo semejante a nosotros en todo menos en el pecado (Fil. 2:7; Heb. 4:15).

Por lo tanto, P. Arnoldo no quería renunciar de algo que le parecía sumamente importante. Así, que se había hecho todo lo posible para influenciar a la Comisión Vaticana. Sus hijos espirituales no han de ser “sólo” adoradores del Verbo Divino, sino que han de ser sus seguidores, semejantes a Él.

Este pensamiento del P. Arnoldo se expresa en las actuales Constituciones SVD en las palabras del Prólogo: “Nos dio un nombre por el cual, nos sentimos especialmente comprometidos con el Verbo Divino y su misión. Su vida es nuestra vida; su misión es nuestra misión. (Prólogo de las Constituciones SVD) El Hijo de Dios se hizo hombre y en su humanidad queremos acompañarlo, imitarlo, participar en su misión. El último Capítulo lo expresó con la frase “nuestro nombre es nuestra misión” (nº 17).

El nombre de nuestra Congregación no es fruto de una pura casualidad, sino surge de la vida del P. Arnoldo, del proceso que comenzó en su hogar donde toda la familia se reunía en la escucha del Prólogo del Evangelio de San Juan y en la oración del Ángelus. Fue allí donde comenzó a formarse su profunda relación con el misterio de la Encarnación. Más tarde, esto se expresó entre otras cosas, en la tradición de la procesión con el Niño Jesús en la Nochebuena.

La Encarnación y el Triduo Pascual

La encarnación por parte del Hijo de Dios se refiere también con la experiencia del sufrimiento. El tiempo del Triduo Pascual es el período de la liturgia que nos hace más conscientes de esto. En la vida del P. Arnoldo esto se manifestaba en su frecuente práctica del Vía Crucis. Esta devoción tradicional, originada en la religiosidad popular, fue el modo en que intentaba acercarse a, y vivir las consecuencias de la encarnación.

Otra forma de devoción que el P. Arnoldo recomendaba durante la Semana Santa para entrar mejor en el misterio de la encarnación era “Reloj de la Pasión”. Esta práctica consistía en recordar y meditar durante el Jueves y Viernes Santos acontecimientos de la pasión de Jesús. Este “reloj” comenzaba a las 7 de la tarde con la Última Cena y terminaba a las 5 de la tarde del Viernes Santo con la muerte en la cruz y el entierro de Jesús. Igual que las oraciones de cuarto de hora estaban destinadas a ayudar a vivir en la presencia de Dios, la meditación “Reloj de la pasión” estaba destinada a ayudar a vivir la Pasión de Cristo como parte del Misterio de la Encarnación.

“Su vida es nuestra vida”

El Hijo de Dios tomó nuestro cuerpo mortal, compartió nuestra vida terrenal, murió, pero resucitó. Para que seamos de veras auténticos en el seguimiento de Jesús, está claro que nuestra misión necesariamente debe estar conectada con los rechazados, los marginados, los que sufren la injusticia.

En el noviciado tuvimos clases de historia de la Congregación con el P. Jozef Arlik, cual con una gran emoción hablaba del hermano Grzegorz Frąckowiak. Ambos provenían de la misma parte de Polonia y se conocían. Durante la Segunda Guerra Mundial, el hermano Grzegorz, para salvar a otras personas, se entregó a sí mismo a la policía política – el gestapo – asumiendo la responsabilidad de imprimir folletos patrióticos ilegales, lo que los nazis castigaban con la muerte. El hermano Grzegorz fue detenido inmediatamente y condenado, la sentencia fue ejecutada por decapitación. Él murió, pero otros, acusados anteriormente sobrevivieron.

El hermano Grzegorz con su vida se unió a la vida de Jesús hasta el final en el sufrimiento, en la muerte y en la resurrección. Hoy lo honramos como un mártir y un beato.

El don de Cristo resucitado: el Espíritu Santo

En la biografía del P. Arnoldo podemos leer que su vida y desarrollo espiritual se divide en varias etapas. Desde el año 1883 hasta el final de su vida fue una etapa de profundización en su relación con el Espíritu Santo. Un acontecimiento muy importante de este periodo fue su consagración personal al Espíritu Santo el 3 de octubre de 1887 en Viena. El P. Arnoldo estaba muy convencido del importante papel del Espíritu Santo en la renovación espiritual de los creyentes y en toda la obra misionera, especialmente en la conversión de los no creyentes.

En la correspondencia entre el P. Medits y el P. Arnoldo se puede también encontrar palabras muy interesantes sobre el futuro de la obra fundada en Steyl. El P. Medits escribió que esta obra sobrevivirá si existe entre los miembros de la Congregación un apego y devoción al Espíritu Santo. Devoción que no puede limitarse solamente al recitar diario del himno Veni Creator o a la celebración de Pentecostés. La verdadera devoción y apertura a la acción del Espíritu Santo está relacionada con el cuidado de la pureza de conciencia, la obediencia a la Iglesia y a los superiores de la Congregación.

Palabras muy resonantes, especialmente en el contexto de nuestro último capítulo general, en el que se habló mucho de nuestra renovación y transformación.

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El P. Eryk Koppa nació en Strzelce, Opolskie, Polonia. Su primer destino misionero fue México. Después de varios años en la misión, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral. Terminado los estudios regresó a Polonia y fue nombrado formador y prefecto del seminario entre los años 1998 y 2007. Además de ser formador, fue elegido Consejero Provincial entre 2003 y 2007. En el período del 2007-2013 actuó como secretario provincial. Fue elegido provincial de Polonia en el 2013 y consejero general en el 2018.

2 respuestas

  1. ¡Muy interesante el artículo propuesto! Nos permite reflexionar y posicionarnos en el andar del P. Arnoldo quien nos ha demostrado la importancia de fundar bases auténticas que aspiren tanto al compromiso diario como así también, a la fidelidad sujeta al amor de Dios por el bien común. Claramente, que “nuestro nombre” sea “nuestra misión” nos invita a ser personas humildes de corazón, para proyectar y servir con vistas a una misión evangelizadora.
    Saludos desde Leandro N. Alem, Misiones. Argentina.

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