NUESTRO todos, todos esos millones de personas que habitan la tierra, sin importar la edad, el color o el lugar de nacimiento.
PADRE, que considera iguales a todas las personas.
QUE ESTÁS EN EL CIELO y en la tierra y en cada persona, en los humildes y en los que sufren.
SANTIFICADO SEA TU NOMBRE, en los corazones pacíficos de hombres y mujeres, niños y ancianos, aquí y allá.
VENGA TU REINO, el reino de la paz, del amor, de la justicia, de la verdad, de la libertad.
SE HAGA TU VOLUNTAD siempre y entre todas las naciones y pueblos; en el cielo y en la tierra. Que tus planes de paz no sean destruidos por los violentos, por los tiranos.
DANOS NUESTRO PAN DIARIO: que se amase con Paz, con amor, y quita de nosotros el pan de la discordia y el odio que alimenta los celos y la división.
DANOSLO HOY porque mañana puede que sea demasiado tarde. Se están apuntando misiles y tal vez alguien dispare.
PERDÓNANOS, no de la forma en que estamos acostumbrados a perdonar, sino de la forma en que tú perdonas sin resentimiento y sin rencor oculto.
NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN de mirar con recelo al otro, de olvidar a nuestros hermanos y hermanas necesitados, de acumular para nosotros lo que otros puedan necesitar, de vivir bien a costa de los demás.
LÍBRANOS DEL MAL que nos amenaza, del egoísmo de los poderosos, de la muerte provocada por la guerra y las armas; porque somos muchos, Padre, que queremos vivir en PAZ y construir PAZ para todos. AMÉN.
Señor Jesús, exhausto por el caminar misionero,
te sentaste junto al pozo de Jacob,
y dijiste a la Mujer samaritana: “Dame de Beber”.
Guíanos a la fuente de “Agua Viva”
para poder proclamar en todas partes la
Buena noticia de tu Reino...
Palabra antes de todas las palabras,
Sonido antes de todo silencio,
Aliento de Dios expresado en el tiempo,
no elegiste el trueno,
sino un susurro de carne...
El sol se pone sobre la ciudad.
Las aves vuelan como siempre —
por encima de fronteras, por encima de lenguas,
por encima de disputas que el ser humano dibuja en los mapas...
Mientras viajamos por la vida, enfrentamos el miedo a lo desconocido, las dudas, las vacilaciones, las ansiedades, e inseguridades. La vida es un misterio que se desarrolla, a veces una búsqueda dolorosa y a veces un descubrimiento maravilloso. Cuando nuestros corazones están inquietos porque son corazones de peregrinos cuyo hogar no está aquí…