Algunas Plabras sobre el Famoso Vitral

Autor: Dariusz S. Pielak, SVD
Tema: Espiritualidad
Idioma: Inglés, Español
Editorial: VivatDeus.org
Año: 2026

Quien haya rezado ante la tumba de san Arnoldo Janssen en Steyl recordará sin duda el gran vitral que se eleva sobre su sarcófago. No se trata simplemente de una obra de arte sacro. Es una síntesis de una espiritualidad nacida de la contemplación del Dios Trino y expresada en la vocación misionera de la Iglesia.

A primera vista percibimos solamente un juego de luces y colores. Sin embargo, poco a poco emerge un orden más profundo. Dos grandes franjas de color descienden hacia la tierra como dos corrientes de vida. Entre ellas resplandece una luz que no puede ser captada ni encerrada en ninguna imagen. No se trata de una composición accidental. El vitral nos conduce a una de las intuiciones más hermosas del cristianismo antiguo.

San Ireneo de Lyon enseñaba que el Padre crea y salva al mundo mediante sus “dos manos”: la Palabra y el Espíritu. El Hijo y el Espíritu no son, por tanto, simples intermediarios entre Dios y el mundo. Son el modo eterno de la presencia de Dios en la creación. Por ellos todo fue creado, por ellos todo es sostenido y por ellos todo es conducido a su plenitud.

A la luz de esta visión, el universo entero aparece como un espacio de la acción divina. El mundo no es una realidad abandonada por Dios ni simplemente el escenario de la historia humana. En lo profundo de todos los acontecimientos continúa incesantemente la misión de la Palabra y del Espíritu. El Padre no deja de salir al encuentro de su creación.

Precisamente por eso, la misión no comienza con la Iglesia. Antes de que una persona salga a anunciar el Evangelio, Dios ya está actuando en el mundo. El Padre envía al Hijo. El Padre y el Hijo envían al Espíritu. La Iglesia nace dentro de este doble envío y es incorporada al movimiento del amor de Dios hacia el mundo. La misión es, ante todo, obra de Dios: Missio Dei.

El vitral de Steyl expresa esta verdad de una manera extraordinariamente sencilla. Las dos manos del Padre parecen abrazar un mundo todavía sumergido en la penumbra. Los colores más oscuros no son simplemente elementos artísticos de la composición. Evocan una historia humana marcada por el pecado, el sufrimiento y la incredulidad. Sin embargo, la oscuridad no ocupa el centro de la imagen. En el centro se encuentra la luz.

Esta luz evoca las palabras de nuestra oración característica:

«Ante la luz del Verbo y el Espíritu de gracia, desaparezcan las tinieblas del pecado y la noche de la infidelidad, y que el Corazón de Jesús viva en los corazones de todas las personas»

No se trata simplemente de un deseo piadoso. Es una profesión de fe en el Dios que actúa continuamente en el mundo y lo conduce hacia su plenitud.

También hoy estamos invitados a participar en este mismo misterio. No somos los dueños de la misión; somos sus servidores. El Padre continúa extendiendo sus dos manos hacia el mundo. Continúa enviando a la Palabra y al Espíritu. Y la Iglesia, al igual que Arnoldo Janssen, está llamada a convertirse en un signo transparente de esta presencia entre las naciones, a convertirse en las manos del Padre para el mundo de hoy.

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Dariusz Pielak, SVD
Dariusz Pielak, SVD

Miembro del Equipo Editorial del sitio web VivatDeus.org. En el 1985 entró en la Congregación del Verbo Divino en su Polonia natal.Hizo la experiencia de OTP en Argentina. Trabajó en España, donde hizo allí licenciatura en teología bíblica. En los años 2003-2022 trabajó en Rusia, dando clases en el seminario y atendiendo la parroquia de Santa Olga en Moscú. En el momento presente reside en Polonia y se dedica a profundizar la historia espiritual de Arnoldo Janssen, y la animación espiritual.

2 respuestas

  1. Thanks my dear confrere for your good theological insight on this feast of the Holy Trinity. May the Triune God bless you

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