La Parábola del Buen Samaritano (Lc 10, 20-37), una reflexión desde la encíclica Laudato Si

Autor: Saju George Aruvelil SVD
Tema: El mundo herido
Idioma: Inglés, Español
Editorial: VivatDeus.org
Año: 2022
Women, periphery of Luanda (Angola)
Women, periphery of Luanda (Angola)

La Parábola del Buen Samaritano (Lc 10, 20-37), una reflexión desde la encíclica “Laudato Si´”
La justicia es acción y la espiritualidad es la inspiración

Jesús de Nazaret dirige esta parábola a los judíos. Les dice que entonces vino un sacerdote. Para los judíos los sacerdotes son los salvadores en aquella época. Pero el sacerdote abandonó deliberadamente a la víctima. Evita el compromiso a pesar de que tiene, por el oficio, la responsabilidad del compromiso de socorrer a la persona torturada y no lo hace. Toda obra de misericordia por sí conlleva un compromiso. Luego viene un levita que también tiene la responsabilidad moral de auxiliarlo, tampoco lo hace. Jesús dice que viene un samaritano. Para solventar el gasto de la habitación y la pensión de un día en la posada cuesta 1/12 de un denario. El samaritano paga anticipadamente dos denarios que serán para los gastos de 24 días. En otras palabras, se entiende que si tuviera más habría dado más. Promete pagar los demás gastos, si hubiera. Así pues, se contrae un endeudamiento también. Hace todo por misericordia y solidaridad y no por ninguna obligación. Lo hace libre, voluntario y gratuitamente. Esto es magnanimidad.

Esta parábola nos invita a hacer una lectura actualizada para aplicar el mensaje al cuidado de la casa común. Podríamos comparar el planeta Tierra con el clamor de aquella víctima de la mencionada parábola. Las dos encíclicas del Papa Francisco: Laudato si´ (2015) y Fratelli Tutti [FT] (2020) exponen los problemas sociales de la actualidad: tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres (LS 49) y especialmente el grito de la tierra (LS 117) y la desigualdad social y violencia. Las situaciones provocan el gemido de la hermana Tierra, que se une al gemido de los abandonados del mundo, que reclaman otro rumbo (LS 53). Doblemente pobres son las mujeres que “sufren situaciones de exclusión, maltrato y violencia, con menores posibilidades de defender sus derechos» [FT 23]. LS utiliza 48 veces la palabra pobres y amor; FT 36 veces el término violencia y 22 veces la palabra solidaridad (56- 86), 85 la palabra amor y 33 veces – caridad. En FT la solidaridad es un eje central. La crisis del medio ambiente interpela también nuestra vivencia de la fe. Los personajes de la parábola: el sacerdote y el levita representarían los distintos estamentos de la sociedad que no se comprometen con el cuidado de la Tierra mientras el buen samaritano, todos aquéllos que sí.

Dios llena la Naturaleza con toda la riqueza (Gn 1, 29-30). Sobreabunda la Tierra y los océanos con alimentos para todos los seres vivos (Gn 9, 3). No obstante, por una razón misteriosa, quizá para una reserva para la futura generación, prohíbe al hombre comer del fruto de un árbol (Gn 3,3). Para nuestra reflexión, digamos que habría puesto cien árboles frutales allí. Dios permitió a los hombres comer de 99 de los 100 árboles. La ambición desmedida es lo que lleva al hombre a comer el fruto prohibido. Si éste fuera indispensable, Dios no habría prohibido comer el fruto de aquel árbol. Parece que el hombre está insatisfecho con los 99 y ambiciona tener uno más, olvidándose de su relación con Dios. Ésta causaría perder la relación con Dios y la armonía que existía. Es mundialmente conocido el aforismo de Mahatma Gandhi: «El mundo tiene lo suficiente para la necesidad de cada uno, pero no por la codicia».

La codicia lleva al hombre al maltrato de la Tierra y de los demás. El hombre de una forma u otra está insatisfecho con lo que tiene para su vida.  Lo vemos en los síntomas, en el aire, agua, mar, etc (LS 119). Según Santo Tomás de Aquino, el principio solidario es el conocimiento propio de la necesidad y la importancia de vivir en sociedad y unidad con las demás personas […]. En este sentido, el deber solidario se halla en la renuncia al individualismo egoísta […]. El buen samaritano de hoy debería buscar el bienestar común de la persona y la Creación, heridas y abandonadas. La persona humana y la Casa Común de todos los seres vivos son los rostros de los prójimos necesitados de nuestra solidaridad y nuestro compromiso.

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Saju

Saju George Aruvelil SVD es de India. Es uno de los primeros OTPs que ha ido a Argentina. También allí terminó sus estudios teológicos para el sacerdocio. Luego comenzó su servicio en el área de la educación en nuestras instituciones SVD. Licenciado en Espiritualidad por la Universidad Pontificia de Comillas, Madrid. También tiene un doctorado en Teología de la Pontificia Universidad Católica de Argentina, Buenos Aires. También ayuda en la formación de laicos y candidatos religiosos. Da retiros y dirige talleres de espiritualidad y de liderazgo, seminarios, etc. Tiene un programa de radio y escribe en un periódico local. Actualmente es un promotor del Movimiento Laudato Si para el cuidado de la Tierra, junto con sus actividades de pastoral parroquial.

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