San Arnoldo y el Problema de Insomnio

Tema: Saint Arnold Janssen
Idioma: Inglés, Español
Año: 2022
Saint Arnold Janssen
Saint Arnold Janssen

 

La verdadera grandeza de una persona se contempla ante todo en los pequeños detalles de la vida diaria. En detalles aparentemente poco significativos, pero que en realidad son muy difíciles de realizar. Me gustaría compartir la reflexión que me vino a la mente al leer una de las cartas de San Arnoldo al padre H. Becher, uno de los fundadores de la misión verbita en Argentina.

San Arnoldo trata en ella un problema que es bastante común – el insomnio. ¿Quién es capaz de decir que no pasó una noche en vela? Cualquier ser humano sabe lo que es no poder dormir cuando le agobia un problema o se siente amenazado en un lugar inseguro. Incluso si nos consideramos personas creyentes, la fe y la oración no siempre nos tranquiliza hasta el punto de poder, realmente, descansar. 

Un bello ejemplo de una fe firme encontramos en el Salmo 3, 6, donde el rey David, ese confesor ferviente del Dios Yahvé, dice: “Me acuesto, y me duermo, me despierto: Yahvé me sostiene”. La tradición bíblica puso a este salmo la siguiente información histórica: “Salmo. De David. Cuando huía de su hijo Absalom”. La sublevación de Absalom casi le costó la vida a David. Tenía que huir de Jerusalén y estuvo en peligro a cada paso, rodeado de enemigos que se podían contar “a millares”. Pero paradójicamente el santo rey parece gozar de un buen descanso. ¿Qué significan esas simples palabras: “Me acuesto, me duermo, me levanto”? Parece que a pesar del peligro, David es capaz de acostarse. No le asustan los ruidos. Su vida está en las manos de Dios. Por eso se duerme y entra en un sueño profundo que le da descanso, como si nada hubiera pasado. ¡Eso es tener fe! 

Volvamos a la carta de San Arnoldo. La misma fue escrita en agosto del año 1890. Los primeros verbitas: H. Becher y H. Locken llegaron en octubre del año anterior. Cuando reciben la carta, están ya en una fase avanzada de la construcción del primer colegio. Sorprende el gran dinamismo que tenía la congregación en aquel entonces. No pasó ni un año, y ya estaban realizando proyectos tan complejos. Pues un colegio no es sólo el edificio. Hay que darse a conocer como una opción educativa, hay que conseguir profesores, financiación, etc. Cuando empiezan a faltar medios económicos, los cohermanos se sienten amenazados por el peligro de no terminar la obra y de no tener con qué pagar a los obreros. Un considerable esfuerzo físico y emocional raras veces no deja secuelas. Parece ser que el p. Becher empezó a tener problemas con el sueño y compartió con el Fundador su preocupación. A lo que el p. Arnoldo le contesta lo siguiente: 

 “Me alegra ver el ánimo con que ha iniciado la edificación. Pero lo que no me proporciona ninguna alegría es saber que el insomnio le roba el descanso nocturno. Si yo hubiese tenido tan poca confianza en Dios, se habrían consumido mis energías y no hubiera llegado lejos”. 

 La serenidad de la respuesta de San Arnoldo sorprende mucho. Aunque la situación de los nuevos misioneros de Argentina que emprendieron obras grandes parezca dura, no se la puede comparar con la dureza y la cantidad de los trabajos y de los problemas que tuvo que afrontar San Arnoldo. Miremos un par de ejemplos. En el momento de escribir estas palabras llenas de fe y serenidad desde hacía 15 años encabezaba la creciente Sociedad del Verbo Divino, llevaba 11 años desarrollando la misión en la China, editaba dos periódicos, un calendario y varios libros, acababa de abrir una casa nueva en Viena, pasaron 8 meses de la fundación de la congregación de las hermanas. ¿Quién se atrevería a decir que le faltaban problemas capaces de quitarle el sueño? ¿Cuántas veces estuvo sin dinero y con las obras muy avanzadas? ¿Cuántas veces los cohermanos estaban en peligro de muerte? ¿Cuántas veces tenía que escribir una carta a medianoche, porque el barco salía al día siguiente? ¿Cuántas veces hubo intentos de engañarlo, o incluso de destruir su obra? La respuesta sólo la podría dar él. Pero él dormía porque … confiaba en Dios. Creía que aparte de su esfuerzo está todavía la gracia de la Providencia Divina. 

3 respuestas

  1. Que preciosa reflexión sobre el insomnio y el descanso en Dios.
    Muchas noches molesta , preocupada y ansiosa me he quedado despierta.
    Pero muchas veces al rezar logré descansar en Dios …
    Cuánto por entregar y confiar en El.
    San Arnoldo Janssen un modelo de Santidad.
    Gabriela dsd Argentina.
    Ex alumna del Colegio Espiritu Santo

  2. Hola Darío, muy buena reflexión y profunda. Esta confianza básica sobre la providencia de Dios que fue el motor secreto de todas las actividades e iniciativas fundacionales de San Arnoldo… Se entiende de que David confiaba siempre la mano protectora de Dios, razón por la cual también describe y reza “el Señor es mi pastor, nada me falta…” ( Sal 23). Él compone este poema / salmo, estando sitiado por los soldados de Saúl con ordenes de capturarlo. El como pastor nunca abanó a su rebaño en el peligro. desde esta vivencia personal lo compone. San Arnoldo tuvo la menor duda en éste

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