La Familia Arnoldina del Dialogo Profético

Autor: José Antunes da Silva, SVD
Tema: Capitulo General, Misiología
Idioma: Inglés, Español

En 1879, José Freinademetz partió de Steyl hacia China con un único objetivo: salvar almas para el cielo. Con el paso de los años, comprendió que para anunciar a Jesucristo era necesario sufrir una transformación completa, sobre todo interior. Comentando que ya se vestía como los chinos, escribió: «Queda por hacer lo principal: la transformación del hombre interior, el estudio de la cosmovisión china, de las costumbres y prácticas chinas, del carácter chino y de la psicología china. Eso no es el trabajo de un día, ni siquiera de un año; tampoco se lleva a cabo sin muchas intervenciones dolorosas». Esta intervención dolorosa ya la intuía como necesaria en sus primeros contactos con el pueblo chino. Requería un largo proceso de inserción en la cultura y la mentalidad china. Un proceso tan extenuante le llevó a abandonar los estereotipos y prejuicios occidentales respecto a otros pueblos.

La vida de José Freinademetz es un ejemplo del proceso de conversión de un misionero y de la transformación personal experimentada en contacto con el pueblo. A través de muchos años de inmersión en China, su visión del pueblo chino y de su cultura cambió. Adquirió una nueva concepción del ser misionero. Aunque en aquella época no existía tal concepto, su vida y su misión fueron una expresión ejemplar del diálogo profético.

Diálogo

Hoy, las Congregaciones (SVD, SSpS, SSpSAP) fundadas por San Arnoldo Janssen provienen de una amplia gama de identidades étnicas y culturas. Llevamos a cabo una gran variedad de apostolados en todos los continentes y entre muchas culturas. Trabajamos en situaciones en las que el pluralismo religioso y cultural es parte integrante de la realidad social. En consecuencia, experimentamos la urgencia de descubrir métodos adecuados para proclamar el Evangelio en contextos pluralistas.

La misión no es posible sin el diálogo en sus diversas dimensiones (cultural, política, etc.). En particular, el diálogo interreligioso en sus diversas formas ha demostrado que una buena relación entre las religiones es fundamental para la paz entre los pueblos y las naciones. El auténtico diálogo presupone la aceptación de la coexistencia de las distintas confesiones con buena voluntad y no con resentimiento. El diálogo y la misión sólo pueden tener lugar en una actitud de humildad. Su objetivo principal no es convertir o atacar a los demás e imponer una religión o eliminar otra. El verdadero objetivo del diálogo es compartir creencias y colaborar mutuamente. Esto es posible cuando las creencias se interiorizan y se aceptan de verdad. Hacerlo puede tener consecuencias positivas y cambiantes en la vida de las personas y las sociedades.

Hay dos acciones complementarias en la misión: el anuncio sin imposición y el diálogo sin renunciar a nuestra fe. El anuncio de Jesucristo no excluye un momento privilegiado de aprendizaje con personas que siguen otras tradiciones religiosas. De hecho, otras religiones pueden despertarnos elementos esenciales de nuestra fe que han sido olvidados o marginados.

Profecía

Hace unos años, dirigiéndose a los religiosos y religiosas, el Papa Francisco dijo: «Espero que “despertéis al mundo”, porque la nota que caracteriza la vida consagrada es la profecía». También mencionó que una de las funciones de la profecía es discernir y denunciar el mal del pecado y las injusticias. La otra es mantener viva la utopía y crear «lugares alternativos» donde pueda prosperar el enfoque evangélico de la entrega, la fraternidad, la aceptación de las diferencias y el amor.

La profecía es parte integrante de la misión de la Iglesia. Denuncia lo que está mal y propone alternativas que buscan superar las injusticias. Estamos llamados a desempeñar un papel profético en el mundo en una triple dimensión. Una dimensión consiste en denunciar lo que amenaza la dignidad de las personas y los abusos cometidos contra los pobres. La otra consiste en movilizar energías para promover iniciativas o apoyar las existentes que creen alternativas justas y fraternas. Y, por último, renunciar a los privilegios y posiciones de poder para dar credibilidad a nuestra misión.

Diálogo Profético

El diálogo profético no es una nueva estrategia misionera, sino una forma de ser. Es la traducción existencial de uno de los elementos centrales de la fe cristiana: morir a uno mismo para que otros tengan vida y vida en abundancia. En el diálogo profético, el objetivo principal es inspirar a los demás con el testimonio de vida para que puedan hacer su propio camino hacia Jesucristo. Como miembros de la Familia Arnoldus, vivir el diálogo profético es nuestra manera de colaborar con la Iglesia en la búsqueda de respuestas a la sed del Reino presente en cada persona. Nos acercamos a los demás en su hambre de Dios, en su anhelo de inclusión en sus diferentes grupos o culturas. Caminamos con ellos y apoyamos a los sedientos de justicia y paz para los pobres y marginados y la sed de fraternidad entre los creyentes de las distintas religiones.

Al vivir entre los chinos, José Freinademetz aumentó su respeto y aprecio por su cultura y se convirtió en un misionero comprometido. En una de sus cartas, señala: «Ahora que ya no tengo tantas dificultades con el idioma y conozco a la gente y las costumbres chinas, considero a China como mi patria… Amo a China y a los chinos, y moriría de buena gana por ellos… Ahora soy más chino que tirolés, y me gustaría seguir siendo chino también en el cielo». Nosotros, miembros de la familia misionera de San Arnoldo Janssen, estamos llamados a descubrir, en los diversos contextos del mundo contemporáneo en el que vivimos y trabajamos, que, sin una actitud de cercanía, empatía y escucha, no es posible cultivar y vivir el diálogo profético.

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José Antunes da Silva, SVD
José Antunes da Silva, SVD

El padre José Antunes da Silva nació en Portugal. Fue ordenado sacerdote Verbita en 1984. De 1986 a 1989 fue misionero en Ghana. Estudió Ciencias de la Religión, en los Estados Unidos, de 1990 a 1992. Fue responsable del trabajo con los misioneros laicos y director del periódico “Contacto” de 2003 a 2007. De 2007 a 2012 se convirtió en provincial de la provincia portuguesa, siendo que en el capítulo general de 2012 fue elegido consejero general. Desde 2018 es vice-superior general de la Congregación del Verbo Divino.

Una respuesta

  1. ¡Muy buen artículo! Nos invita a repensarnos como miembros de una sociedad en la cual es necesario compartir nuestras miradas y vivenciar la misión como lo hizo José Freinademetz.
    Vivamos con alegría y esperanza nuestro andar cotidiano, para que nuestro corazón se transforme conforme a lo que Jesús nos enseñó.

    Abrazo grande desde Leandro N. Alem, Misiones.

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