Afirmando la unidad en Fratelli Tutti, El Consejo Mundial de Iglesias y Arnold Janssen

Autor: Mary John, SSpS; Traductor:
Tema: Encíclica Fratelli Tutti
Idioma: Inglés, Español
Introducción

Existen tres acontecimientos como trasfondo para este artículo: el aniversario 112° de la muerte de nuestro Fundador Arnoldo Janssen, la Octava por la Unidad Cristiana – 18 -25 de enero, y la recientemente iniciada página web de la Espiritualidad de Arnoldo Janssen. Le agregamos, que el tercer domingo de enero, que este año cae el 17, se observa como el Día Mundial de las Religiones para promover el entendimiento y armonía entre confesiones. En este artículo, yo intento arrojar luz acerca del tema del valor ecuménico de Fratelli Tutti, la contribución ecuménica del Consejo Mundial de Iglesias y la importancia de Arnoldo en la unidad inter-fe. A pesar que el término ecumenismo y diálogo inter-fe tienen connotaciones técnicamente distintas, considerando su relación cercana, éste ensayo, las aplica de forma intercambiable para significar una o ambas. El tema es tratado en tres partes.

  1. Valor ecuménico de Fratelli Tutti.
  2. El Consejo Mundial de las Iglesias y el ecumenismo.
  3. El P. Arnoldo y la Unidad de los Cristianos.
1. Valor Ecuménico de Fratelli Tutti

La Encíclica Fratelli Tutti (FT) comienza con una escena inter-religiosa de San Francisco de Asís yendo a encontrar al Sultán Malik-el Kamil en Egipto, en el tiempo de las cruzadas y en medio de considerables penurias. Francisco salió con la actitud de “no quedar atrapado en argumentos y disputas, sino atenerse a cada creatura humana por el bien de Dios”. Es destacable que ya hace ochocientos años San Francisco nos urgía a evitar toda clase de hostilidad o conflicto, y que una humilde y fraterna “sujeción” se pueda mostrar para con aquellos que no compartían su fe (#3).

Es interesante notar que entre las fuentes del Papa citadas para la inspiración, hay un buen número que no son católicas, inclusive no cristianas. El lugar del encuentro del Papa con el gran Imán Ahmad Al Tayyeb, Abu Dhabi, es también significativo desde un punto de vista inter-religioso. En dicho encuentro, juntos declararon: “Dios ha creado a todos los seres humanos con los mismos derechos, deberes y dignidad y los ha llamado a vivir juntos como hermanos y hermanas”. Él la denominó como “una reflexión nacida del diálogo y compromisos comunes”. De forma similar, el Papa Francisco recuerda que en la preparación de Laudato Si, su inspiración vino del Hermano Bartholomev, el Patriarca Ortodoxo (#5).

Fratelli Tutti está dirigida a toda la gente de buena voluntad, a cada hombre y mujer (#6). El parágrafo ocho hace una sentida invitación: “como caminantes de la misma carne humana, como hijos de esta misma tierra que nos cobija a todos, cada uno con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz, todos hermanos”. Después, la encíclica habla acerca de la necesidad de soñar juntos sueños comunes, para discernir juntos y así salir a abrazar a otros en un encuentro sincero. Los problemas y realidades que presenta Fratelli Tutti en el capítulo uno tienen resonancia en todos, sin importar la propia religión o denominación.

El Papa Francisco promueve un diálogo de vida, que significa el no argumentar sobre dogmas y doctrinas, sino tomarse de las manos e intentar nuevos senderos de esperanza en lo que concierne a la humanidad como la erradicación de la pobreza, la creación de empleos y temas ecológicos y de migración.

Al imaginar el mundo post Covid-19, su oración es: “Ojalá que al final ya no pensemos en términos de “los otros”, sino sólo un “nosotros” (#35). Juntos podemos buscar la verdad en el diálogo, en una conversación reposada o en un debate apasionado. Para hacer esto es necesaria la perseverancia que implica momentos de silencio y sufrimientos, capaz de recoger con paciencia la larga experiencia de las personas y de los pueblos (#50). La necesidad de pensar más allá de parámetros dados, para incluir y movernos juntos no está sólo presente aquí y allá en el documento; en realidad es el tema recurrente y el llamado explícito a través de todo el documento.

El valor ecuménico de este documento se hace mayormente claro en el segundo capítulo en el que ilustra la llamada universal a la fraternidad por medio de la muy elocuente parábola del Buen Samaritano (Lc10:25-37). La parábola es un conmovedor ejemplo de diálogo de vida: motivado por el sufrimiento humano, para mirar más allá de la religión, para actuar concretamente y dar testimonio del Dios de la compasión sin palabras, solo con el testimonio de vida. Los caracteres de la historia pertenecen a varias e inclusive rivales tradiciones religiosas y culturales, como son el judaísmo y la religión samaritana. Ellas representan diversas profesiones y clases: sacerdotes, levitas, mercaderes y ladrones. El sufrimiento es un fenómeno humano común, ser herido y abandonado en el camino es un hecho cotidiano. El diálogo de vida nos emplaza a descubrir nuestra vocación como ciudadanos del propio país y de todo el mundo, como constructores de un nuevo vínculo social que responde pronta y efectivamente a las necesidades humanas (#66).

El servicio nunca es algo ideológico, puesto que no servimos ideas sino a la gente (#115). El capítulo cuarto se abre con esta declaración: “los temas y problemas de hoy nos obligan a asumir nuevas perspectivas y a desarrollar nuevas reacciones”. Es acerca de emprender un camino, pero juntos. En el parágrafo 130, se enlistan algunas respuestas indispensables y luego se afirma la necesidad de desarrollar la conciencia de que hoy o nos salvamos todos o no se salva nadie (#137).

“En este contexto, quiero recordar que, junto con el Gran Imán Ahmad Al-Tayyeb, pedimos a los “artífices de la política internacional y de la economía mundial, comprometerse seriamente para difundir la cultura de la tolerancia, de la convivencia y de la paz; intervenir lo antes posible para parar el derramamiento de sangre inocente”” (#192). “La ternura es el camino que han recorrido los hombres y las mujeres más valientes y fuertes” (#194). Mahatma Gandhi también dijo algo parecido: “el perdón es la cualidad del fuerte no del débil”.

El capítulo seis presenta los pasos para un diálogo efectivo: “Acercarse, expresarse, escucharse, mirarse, conocerse, tratar de comprenderse, buscar puntos de contacto, todo eso se resume en el verbo dialogar” (#198). El auténtico diálogo supone la habilidad de respetar el punto de vista del otro aceptando la posibilidad que incluya algunas convicciones y preocupaciones legítimas. El diálogo social conduce al encuentro con los otros, a una búsqueda honesta de toda la verdad, al servicio, a la cercanía para con los desamparados, la promoción del bien común y la búsqueda de la verdad que responda a nuestra realidad más profunda (#205-207). El diálogo auténtico afirma ciertos valores y principios permanentes y no negociables por su sentido intrínseco (#211). Los valores universales y permanentes incluyen la justicia, la paz, la no-violencia, el desarrollo humano integral, la dignidad humana y los derechos y temas que atañen al sentido profundo de la vida. Todas las religiones están de acuerdo con esto. La encíclica habla de la “cultura del encuentro”, queriendo decir, que nosotros como pueblo debiéramos ser apasionados en intentar encontrarnos, buscando puntos de encuentro, construyendo puentes y proyectando algo que incluya a todos (#216).

El tema de las religiones y de su servicio a la comunión fraternal en la sociedad son tratados en el capítulo ocho. Declara: “Desde nuestra experiencia de fe y desde la sabiduría que ha ido amasándose a lo largo de los siglos, aprendiendo también de nuestras muchas debilidades y caídas, los creyentes de las distintas religiones sabemos que hacer presente a Dios es un bien para nuestras sociedades” (#274). Tradiciones religiosas que recogen siglos de experiencia y sabiduría deberían ser escuchadas (#275). Ministros religiosos no pueden ignorar una constante atención al bien común y la preocupación por el desarrollo humano integral. (#276). Cada religión tiene sus fuentes de tradición y sabiduría de las cuales beben sus seguidores. Los cristianos beben de la preciosa fuente del Evangelio de Jesucristo, de la cuál deriva la primacía que se da a la relación, al encuentro con el misterio sagrado del otro, y a la comunión universal con toda la familia humana como una vocación de todos (#277).

Todo el parágrafo 280 es una oración para promover la unidad entre las iglesias. “Sin diluir o esconder nuestras profundas convicciones al encontrar a los otros que piensan en forma distinta de nosotros, nosotros los creyentes necesitamos encontrar ocasiones para hablar entre nosotros y actuar juntos por el bien común y la promoción de los más pobres…puesto que mientras más profunda, fuerte y rica sea nuestra identidad, más seremos capaces de enriquecer a los otros con nuestra propia contribución” (#282). La sección sobre el diálogo termina con un llamado: “En el nombre de todas las personas de buena voluntad, presentes en cada rincón de la tierra”, por la paz, justicia y fraternidad. Como dice el Papa que estuvo inspirado por Mahatma Gandhi, me gustaría cerrar esta sección con uno de los más conocidos dichos de Gandhi acerca de la religión y el humanismo: “Vendrán los tiempos en que la gente no nos juzgará por las creencias que profesemos o los títulos que portemos o los slogans que proclamemos, sino por nuestro trabajo, esfuerzo, sacrificio, honestidad y pureza de carácter”.

2. Consejo Mundial de las Iglesias y la unidad ecuménica

En esta sección, me gustaría presentar, por ser una asociada en los pasados seis años, algunas de las contribuciones ecuménicas del Consejo Mundial de Iglesias (WCC). El Consejo Mundial de las Iglesias como una hermandad de trescientos cuarenta y nueve iglesias, es un consejo mundial fundado en 1948. Después de la Segunda Guerra Mundial, cuando las naciones se unieron para fundar la Organización de Naciones Unidas, la idea de una familia de naciones pasó a ser realidad. En el mismo sentido, las iglesias también consideraron que calzaba bien tener una organización similar para reunirse en unidad, colaboración mutua, enriquecimiento y genuino respeto. Hoy es una hermandad mundial de más de trescientas iglesias locales, nacionales, subregionales, regionales, globales, que buscan la unidad, un testimonio común y un servicio cristiano. El CMI es una comunión de:

  • Iglesias Anglicanas
  • Iglesias Ortodoxas: Rusa, Ucraniana, Rumana, Griega y otras.
  • Iglesias orientales
  • Iglesias protestantes tradicionales (Luterana, Menonita, Metodista, Reformada, etc.)
  • Iglesias protestantes evangélicas (Bautista y Pentecostal)
  • Iglesias regionales: Iglesia del Sur de India (CSI), Iglesia del Norte de India (CNI), de África y otras iglesias regionales.
  • Iglesias sub regionales
  • Iglesias nacionales
  • Iglesias locales
  • Varias iglesias pequeñas

La Iglesia Católica Romana, no es un miembro del Consejo Mundial de Iglesias. Las razones por abstenerse de ser miembro incluyen, inter alia, disparidad en estructura, auto comprensión y tamaño de la Iglesia Católica. Sin embargo, la comisión sobre Fe y Orden del CMI como la de la Misión Universal y Evangelismo incluyen a Católicos Romanos quienes son miembros con todo el  derecho de voto. Patrocinado por el Vaticano igualmente está un profesor católico como parte de la facultad en el Instituto Ecuménico en Bossey – Suiza, un centro internacional para encuentro, diálogo y formación. El CMI cubre a quinientos noventa millones de personas en ciento cincuenta países. Su centro administrativo está ubicado en el Centro Ecuménico de Ginebra, Suiza.

El Logo del CMI

La cruz y la barca, símbolos de la Iglesia de los primeros cristianos, encierra fe y unidad. El símbolo de la barca tiene sus orígenes en el relato del Evangelio de Jesús cuando llama a los discípulos y cuando calma la tormenta en el lago de Galilea. La palabra “Oikoumene” viene de la palabra griega “oikos” que significa “casa”. Su equivalente español es “ecuménico”. En el uso moderno significa toda la familia de fe, todas las razas, todas las naciones y todas las iglesias. El color rojo significa un renovado propósito y energía. Este es el logo oficial vigente desde 1948, pero existen en uso variaciones locales desde entonces. El CMI tiene derechos de autor del logo.

La organización del Consejo Mundial de Iglesias comprende:

  1. Asamblea General (tiene lugar una vez cada 6-7 años. Hasta la fecha el CMI ha tenido 10 Asambleas Generales. La última en Buzan, Corea del Sur en 2013).
  2. Comité Central (Cuerpo de gobierno central)
  3. Comité Ejecutivo (ayuda en la elaboración de políticas y trabajos bajo el Comité Central).
  4. Secretario General (sirve ex oficio como Secretario de los Comité Central y Ejecutivo).
  5. Comisiones (Comisión de Fe y Orden y Comisión de Misión mundial y Evangelismo); los Oficiales sirven como cabezas de las distintas comisiones.
  6. Organizaciones Relacionadas (son organizaciones formadas por iglesias geográficamente).
Comisión de la Misión Mundial y Evangelismo (CMME)

Diré un poco más acerca de esta comisión porque es aquí donde los tres comisionados católicos, P. Stephen Bevans, SVD (USA), el P. Richard Nyombi, M. Afr. (Uganda) y la Hna. Mary John Kudiyiruppil, SSpS (India), están comprometidos activamente. La Comisión tiene cerca de cuarenta y cinco miembros de distintas partes del mundo que representan distintas iglesias. Una de las tareas principales de la Comisión es reflexionar profundamente sobre la comprensión de misión hoy para nuestro mundo en sus diversos contextos y necesidades a la luz del documento misionero “Juntos por la vida”, acerca del cual me referiré más adelante.

Juntos por la Vida: Misión y Evangelismo en cambiantes horizontes

El tema de la Asamblea General del Consejo Mundial de Iglesias que tuvo lugar en Buzan el 2013 fue “Juntos por la Vida: Misión y Evangelismo en cambiantes horizontes”, abreviado se lee, “Juntos por la Vida” o JPV. En sus 112 parágrafos es la declaración oficial sobre la misión y evangelismo y es la nueva afirmación ecuménica misional. Al presentar el documento, en el primer parágrafo se lee: “Se busca un amplio llamado, inclusive más amplio que las iglesias miembros del CMI y cuerpos afiliados, de manera que podamos comprometernos juntos a la vida plena por todos, guiados por el Dios de la vida”. Para los católicos el término “Evangelismo” tiene diferentes connotaciones. Sin embargo, es una palabra favorita del Consejo Mundial de Iglesias y es usada frecuentemente e indistintamente para significar misión en JPV (Juntos por la Vida) y en los sucesivos documentos. “Juntos por la Vida” define evangelismo como “el fluir de los corazones que están llenos del amor de Dios por aquellos que no le conocen” (JPV#81).

Son importantes las palabras “Juntos”, “Por” y “Vida”. Juntas significan unidad, armonía, el ser uno y comunión, y es un concepto ecuménico clave. “Por”, significa movimiento que es dinámico, intencional y de naturaleza peregrina. “Vida” establece la agenda por una acción concreta. Vida más plena y abundante es el objetivo hacia el cual todos nos movemos resolutamente.

A través de los años siguiendo la Asamblea General, el CMI en general, y la Comisión para la misión mundial y evangelismo en particular, he explorado las implicaciones prácticas y teóricas de “Juntos por la Vida” con una activa participación para promover paz, prosperidad y la defensa de los derechos humanos a nivel mundial. Una profundización teológica y bíblica del tema tuvo lugar en conferencias sucesivas por medio del Congreso de la Misión Mundial en Arusha de 2018 y por medio de las actividades e informes de los Grupos de Trabajo. El CMI le da mucha importancia a JPV.

El Espíritu Santo, la Misión y el Evangelismo son los tres conceptos centrales en el documento. La totalidad del documento podría ser descrito como un documento sobre el Espíritu Santo; en realidad, cada parágrafo porta las palabras Espíritu Santo, misión y evangelismo. En JPV94-96 reflexiona sobre el diálogo inter fe y el Espíritu de unidad. El documento dice que el contexto del CMI ha facilitado una relación de trabajo cercana con la Iglesia Católica Romana en particular (JPV#65). Ha sido capaz de encontrar una nueva comprensión de misión y unidad de parte de la Iglesia Católica y de otras iglesias. La Unidad en la misión es la base para una unidad visible de las iglesias (JPV#69).

“Movimiento en el Espíritu: llamados a un discipulado transformante”, fue el tema del Congreso Mundial Misionero en Arusha, Tanzania entre el 8 y 13 de marzo 2018, el cual reunió una multitud de más de mil participantes de diversas iglesias, entre los cuales, treinta o más católicos. Un concepto clave del Congreso de Arusha fue el discipulado: transformador, autentico, que aprende y forma. El diálogo de vida junto a una acción efectiva, y una vida de testimonio e integridad son vistas como esenciales para el éxito del evangelismo o misión.

La 11°Asamblea General del CMI está programada desde el 31 de agosto al 1 de septiembre de 2022 en Karlsruhe, Alemania. Esta Asamblea con el tema “El amor de Cristo mueve al mundo a la reconciliación y unidad”, llevará adelante la naturaleza dinámica de misión y unidad. Misión no es algo estático, sino dinámico, es guía del Espíritu y alcanza la reconciliación y unidad. La reconciliación y unidad son vistas como las dos necesidades más urgentes del mundo y de las iglesias de hoy.

La experiencia que he tenido, es que el Consejo Mundial de Iglesias recibe las encíclicas  y mensajes papales con gran interés y apertura. El Profesor Dr. Joan Sauca, Secretario General Interino del CMI, afirma el gran potencial interreligioso de Fratelli Tutti. Él presenta su comentario sobre la encíclica en el informativo semanal de CMI. Él resalta muchos puntos de contacto y de base común para un diálogo ecuménico e interreligioso con otras iglesias. Dice que el documento ofrece importantes acuerdos, gran concordancia y base común para la acción. El Papa nos muestra cómo estamos llamados a vivir nuestra ciudadanía y nuestra llamada como cristianos, y cómo los dos necesitan ser equilibrados, sincronizados y unidos. Pensar, trabajar y actuar cultivando la virtud del amor cristiano, el que es entendido como la piedra angular para nuestra coexistencia. La gente puede construir relaciones, las cuales van más allá de las redes y asociaciones hacia una expresión de solidaridad que encuentra una expresión concreta en el servicio. El amor no es algo que elegimos, sino que él nos ha sido elegido antes y nos elige siempre. Al hacer espacio para el divino amor que trabaje en y a través nuestro, descubrimos el camino por el que nosotros estamos llamados a vivir nuestra ciudadanía. Es el corazón del mensaje de Fratelli Tutti. En éste, el Papa Francisco recuerda muchas veces, los grandes logros interreligiosos de la fraternidad humana, la paz mundial y la vida juntos, y se refiere al documento que fue firmado conjuntamente con el Gran Imán de Al-Azhar, Ahmad Al-Tayyeb en 2019.

Estamos en las vísperas de la Octava por la Unidad de la Iglesia 2021. Ha sido una valiosa tradición del CMI observar esta Octava con servicios de oración especiales para un uso ampliado. El tema de la Octava por la Unidad de los Cristianos es: “Permanezcan en mi amor y darán mucho fruto” (Jn.15:5-9). Fue preparada por las Hermanas de Grandchamp, Suiza, una comunidad monástica de Hermanas de distintas procedencias culturales y confesionales.

Por el hecho de estar asociada con el CMI en los pasados seis años, he encontrado que éste es un gran agente de entendimiento y unidad ecuménica entre las iglesias. La importancia que se le da a la Palabra de Dios (siempre hay profesores de Biblia que conducen sesiones de estudio) y al culto litúrgico es impresionante. Música litúrgica viva, una activa y a menudo espontánea participación de casi todos, una equitativa distribución de roles en líneas de género como predicadores, ministros, presidentes de funciones y de posiciones claves, son otras áreas de fortaleza del CMI. Existe una cordial relación y profundo respeto y colaboración entre el Consejo Mundial de Iglesias y la Iglesia Católica a pesar que ésta no es miembro. Existe la jerarquía en el Consejo también. A veces las reuniones y eventos han sido testigos de discusiones entre personas y grupos, lo que muestra que la organización no está totalmente libre de naturales tendencias humanas de reconocimiento, poder y comodidad. Sin embargo, los laicos y especialmente las mujeres juegan un rol vital en temas relacionados con la organización de la iglesia, la instrucción religiosa y la liturgia. El CMI promueve la unidad ecuménica no primariamente a través de documentos, sino a través de su misma existencia. La misma institución es un signo de unidad cristiana. La que ha sobrevivido y luchado estos setenta y tres años, es una prueba colosal de que es posible trabajar juntos en unidad.

3. Arnoldo Janssen: Campeón de la Unidad Cristiana

En la tercera y última parte, me gustaría aclarar el significado ecuménico del P. Arnoldo. Si él estuviera vivo hoy, creo que hubiera estado en la vanguardia del movimiento ecuménico y de diálogo inter religioso. En los tiempos de Arnoldo, el ecumenismo estaba limitado a la relación protestante-católico. Rezar por la unidad de los cristianos significaba oraciones e intentos de traer a los hermanos separados a la fe católica. Él vivió en una época en la que Alemania estaba dividida en frentes de iglesia, uno dominante protestante y otro relativamente más pequeño de población católica. En el siglo XIX, el Kulturkampf logró dividir Alemania en protestantes y católicos de una forma muy aguda. Los intensos sentimientos creados por el Kulturkampf condujeron a una profunda separación de las Iglesias Cristianas. La división e inclusive hostilidad, eran visibles en cada esfera de la vida social, eclesial y nacional. Arnoldo Janssen llamaba a esta situación “cáncer interno” que devora la grandeza de Alemania desde adentro. La preocupación general en esos días fue como recuperar terreno en esas áreas en las que los católicos habían perdido ante los protestantes. Pero el fundador fue una excepción de esta común enfermedad que afligía inclusive a bien intencionados católicos. Su secreto era más de fuerza espiritual que de fuerza bruta.

Le dolía ver la desunión entre cristianos. Terminar con la división escandalosa de la fe fue su preocupación más querida en su corazón, e hizo todo lo que era capaz para unir a las iglesias separadas. Uno de sus más llamativos pensamientos sobre este tema se refiere a que una labor misionera exitosa es el fruto de la unidad de fe en el hogar. Él sostenía la visión de que si no estamos unidos en la iglesia doméstica, tendremos que esperar muy poco fruto misionero afuera. Él lo llamó “un maravilloso ciclo de la gracia” entre los países patrios y las misiones extranjeras. Él sabía que la unidad entre los cristianos se podía lograr sólo por medio de las oraciones y del sacrificio.1 Él dijo: “Nosotros podemos esperar logros valiosos en las misiones extranjeras sólo si Dios nos concede que primero nos reunamos en la fe en nuestro mundo occidental. Por eso esperamos y rezamos”.2 Él deseaba profundamente que hubiera entendimiento mutuo, respeto, paz y tolerancia entre las iglesias.

El P. Arnoldo no estaba totalmente libre de las ansiedades de muchos católicos que estaban convencidos que otras formas de cristianismo eran falsas o inadecuadas. Él estaba totalmente inmerso en ganar de vuelta a los hermanos separados por medio del diálogo, oraciones y sacrificios. Él compuso una larga oración con catorce peticiones entre las cuales, pedía también por heréticos y hermanos separados, por la conversión de los judíos y musulmanes. Él ofreció misas por la unidad de los cristianos y la reunión de Alemania y pidió a otros hacer lo mismo. Su forma de abordar este problema era desde el punto de vista de la fe, la oración, pues era la promesa más grande y el resultado  más duradero. Él era un gran compositor de oraciones y usaba este talento para difundir el mensaje de unidad. Pero no era sólo por medio de la oración y sacrificios que él apoyaba esta causa, sino también con fondos, como se evidenciaba en la forma como usó las ganancias de la venta del manual de oración.

La Sociedad San Bonifacio fue fundada por el Conde Stolberg en 1849, cuando Arnoldo crecía, con el expreso objetivo de apoyar el catolicismo en áreas protestantes de Alemania. Tal es así que, la Sociedad San Bonifacio reunía fondos y buscaba apoyo para alemanes en la Diáspora. Pero por Diáspora, en una Alemania del siglo XIX, no significaba solamente la población alemana esparcida en el exterior, sino también porciones de católicos dentro de Alemania ubicados en zonas predominantemente protestantes. La Sociedad San Bonifacio abrió y apoyó misiones y escuelas, erigió iglesias y casas parroquiales en zonas de Alemania protestante. El Fundador P. Janssen, tuvo una fluida relación y colaboración con esta Sociedad para la impresión y publicación del librito titulado Apostolado de la Oración. En 1874 y 1875, la imprenta San Bonifacio de Paderborn, imprimió la revista misionera “Kleiner Herz Jesu Bote” (Little Messenger of the Sacred Heart). El P. Arnoldo rezaba fervorosamente por la unidad entre los cristianos y usaba libros de oraciones para difundir el mensaje de la unidad cristiana, la cual en sus tiempos, significaba principalmente unidad entre protestantes y católicos. El comenzó a recoger fondos para ofrecer una misa diariamente en la tumba de San Bonifacio en Fulda por la unión de los cristianos  alemanes.

Arnoldo Janssen comenzó a promover la unidad entre cristianos tomando medidas muy concretas, como la circulación de folletos de oración, auspiciando conferencias y la difusión de literatura sobre la unidad cristiana. Como un defensor celoso por la reunificación de los divididos cristianos alemanes, las primeras dos intenciones de la revista misionera fue la reunificación de la iglesia dividida. En éstas, él adelantó el camino para los esfuerzos contemporáneos sobre el diálogo y la comunión de una manera ejemplar. Arnoldo tenía un gran interés en los extranjeros, sus culturas y formas de vida. En lo que se podría llamar el diálogo de vida y acción, él era profundamente sensible a la miseria humana, reflejando la compasiva y misericordiosa naturaleza de Dios. Él creía que Dios no envió una idea o deseo para salvar el mundo, sino que envió a Jesús. El Papa Francisco también dice en Fratelli Tutti, que nosotros no servimos ideas, servimos a la gente. De una forma muy real y significativa, Arnoldo Janssen puede ser llamado el pionero de la unidad ecuménica moderna.1

Arnoldo Janssen y su Testimonio de Vida

El Fundador Janssen tenía una increíble capacidad de imaginar y visualizar el desarrollo de las cosas por venir en el tiempo. Él estaba acostumbrado a la planificación misionera y la ejecución. Habiendo sopesado los pros y contras de una decisión él era capaz de planificar bien por adelantado y con una meticulosa atención los detalles para un previsible futuro. Él tenía el coraje de creer en la posibilidad de un resultado bueno y positivo, tenía la prudencia de evitar decisiones ligeras y emocionales, la humildad de reconocer decisiones erróneas y sabiduría para no repetir los mismos errores. Estableció un ejemplo único de archivo de buenos contactos y conexiones con personas adecuadas para el tema necesitado. Sin embargo, a pesar de su detallada planificación y esfuerzos que no dejaron espacio a imprevistos, el P. Arnoldo era un hombre que tomó en serio y vivió el concepto de Missio Dei fervorosamente, sin inhibir sin embargo la iniciativa y labor humana. La fe, la oración y los sacrificios por la misión eran tan importantes para el éxito misionero como la planificación y acción en terreno. El optimismo y la alegría permeaban todas las decisiones, inclusive cuando las cosas en terreno no daban razones para concluir que el futuro sería mejor. Debido a estas cualidades permanentes de esperanza y optimismo es que el Papa Juan Pablo II, en la ceremonia de canonización de Arnoldo Janssen lo llamó: “el campeón de evangelización”.1

El P. Arnoldo rechazó el dejarse abatir inclusive cuando la situación en algunas misiones era espantosa, como lo evidencian algunas cartas a superiores y cohermanos. Algunas iniciativas de nuestro fundador como la imprenta, los retiros en Steyl, la publicidad para la Casa Misional, programas de promoción vocacional, fondos misioneros y animación misionera fueron nuevos y pasos arriesgados cuyo beneficio directo y directo no eran visibles para muchos en ese tiempo. El Papa Francisco exhorta a todos los fieles a responder en forma creativa y generosa a las necesidades urgentes de nuestro mundo.

La Iglesia como comunidad enviada al mundo, no vive separada de la historia. De forma similar, las vidas de los santos no están limitados a sus biografías terrenas, sino que también incluyen su ser y labor en Dios después de la muerte. La historicidad le da a la Congregación raíces, identidad, confiabilidad, referencia, tradición e historias. La confiabilidad histórica fortalece el argumento teológico para interpretar el carisma y espiritualidad de la congregación de una forma nueva y más relevante para tiempos posteriores. Debemos tener presente que sucesivas generaciones pueden encontrar estos hechos irrelevantes y aburridos a menos que sean también inspiradores. El valor inspirador va más allá de las limitaciones del tiempo debido a su durabilidad, universalidad, vitalidad interna y calidad de permanencia.

La Generación Fundadora consolidó y atesoró delicadamente la valiosa herencia espiritual e histórica del Fundador y de las primeras Madres y dejó a las generaciones sucesivas un legado del cual pueden tanto instruir como animar. En el transcurso del tiempo, las generaciones sucesivas cuidaron de filtrar lo esencial de la paja, de las variables de manera de salvaguardar tanto la constancia como el cambio. Desde ese tiempo, ha sido una tarea constante arraigar las raíces profundamente en Dios, a la vez que fortalecer las alas con una libertad responsable para una respuesta relevante. Algunos de los temas candentes de los siglos XIX y XX han continuado a influenciar la imaginación misionológica inclusive hoy por el hecho de que éstos aún existen de diversas maneras y grados.

La tradición del diálogo ha sido conservada viva por los Misioneros del Verbo Divino por medio de sus Capítulos Generales de un pasado reciente. Diálogo Profético y Vivir el Diálogo Profético han sido los temas de sus Capítulos Generales del 2000 y 2006 respectivamente. A través de los años ellos desarrollaron una elaborada teología y práctica del diálogo como un importante camino a la misión. Las SSpS, en las Directivas de su Capítulo General, también enfatizaron la importancia del diálogo declarando: “nuestros esfuerzos para promover la comunión universal será incompleta sino se construyen puentes de amistad con gente de otras creencias. El compartir nuestras historias nos permite descubrir al Dios de muchos nombres y rostros. Entramos con reverencia en diálogo de vida y acción con gente de otras creencias”. Ellas consagraron el año 2018 a promover la comunión con otros e impulsaron programas dirigidos al encuentro con gentes de otras tradiciones  y fe religiosas por medio de un diálogo respetuoso.

Las tres congregaciones de la Familia de Arnoldo, han hecho un largo camino desde el tiempo del Fundador y de la Generación Fundadora. Sin embargo, la espiritualidad fundante y sus valores continúan a inspirar, animar y motivar a los miembros a través de los años. Hubo momentos en los que yo cuestionaba si había un aprecio suficiente en algunos círculos SSpS sobre la espiritualidad y el legado fundacional de la congregación. Yo creo que la página web de Arnoldo Janssen y una posible estructura de la Espiritualidad Arnoldo Janssen podrán ofrecer oportunidades nuevas para nutrirnos de la herencia espiritual de manera de difundirla sin complejos.

Fratelli Tutti nos exhorta a alzarnos para la ocasión con pasos concretos. El Consejo Mundial de Iglesias tiene a la unidad y la hermandad como sus valores más apreciados. Arnoldo Janssen enfrentó los desafíos de su tiempo con la oración, sacrificios y acción. Las Congregaciones fundadas por Arnoldo Janssen, desde sus mismos inicios, han estado al servicio de los pobres y de los más vulnerables. Sin embargo, hoy están arrojados en situaciones siempre nuevas y siempre urgentes que requieren de ellos/as respuestas siempre prontas y nuevas. Nuestro Fundador respondió creativa y valientemente al riesgo puesto por el Kulturkampf y creyó que si Dios quería una dificultad especial para Alemania, entonces con ello también restaba la capacidad de hacer nacer algo nuevo y bueno. Hoy nosotras y todo el mundo y la Iglesia se enfrentan a una pluralidad y diversidad social, religiosa y cultural que exige una valentía extraordinaria, esperanza y creatividad en la misión. Apertura a otros permanece como el sello de la gente de Dios. La misión y la unidad están entrelazadas. Jesús oró: “que ellos sean uno como nosotros…para que el mundo crea que tú me enviaste” (Jn 17:21). El Espíritu Santo, que el Espíritu de unidad, una a las gentes e iglesias, les provea de contextos dinámicos y de recursos que necesitan para la gente y así exploren las diferencias de una forma saludable, positiva y nutriendo el medio ambiente de forma de crecer en una comunidad inclusiva e mutuamente responsable.


Hna. Mary John viene de la Provincia Sur de las SSpS de la India. Desde 2014 está sirviendo a la congregación como asistente general. Fue secretaria de misión en el Generalato de 2003 a 2010. Su campo profesional es la Misiología (PhD).

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