El Papel de la Comunicación en la Misión Evangelizadora

Autor: Jurgen Ommerborn, SVD
Tema: Comunicación y Espiritualidad
Idioma: Inglés, Español
Editorial: Secretariado Arnoldo Janssen
Año: 2020
INTRODUCCIÓN
  1. El Concepto de Comunicación

En esta charla, voy a hablar sobre el papel de la comunicación en la evangelización. En literatura, la palabra “social” se agrega a “comunicación”, y el término “comunicación social” debe su existencia al título del Vaticano II sobre los Instrumentos de Comunicación Social, Inter Mirifica, de 1964. Allí se introduce este término; la razón es que el Consejo quería enfatizar que la comunicación debe ser “entendida como la comunicación de y en la sociedad humana”. Esto incluye todas las formas de comunicación en la sociedad (Eilers, comunicación social en perspectiva teológica, p.7).

  1. El Fundamento de toda Comunicación

Como cristianos, decimos que la base de toda comunicación social es “Dios como Dios comunicante trinitario” (ibid., P.8). La creación, incluida la humanidad, es el resultado de la Palabra de Dios: Dios habló … y todo surgió. Y este Dios ha estado en comunicación con la humanidad desde el principio como nos lo dice el Génesis. E incluso después de que los seres humanos dijeron “No” a Dios, Dios continuó su comunicación como leemos en Hebreos 1: 1: Hace mucho tiempo, Dios habló a nuestros antepasados de muchas maneras por los profetas, pero en estos últimos días ha hablado con nosotros por un Hijo. El evangelio de San Juan simplemente dice: Y el Verbo se hizo carne … La encarnación de la Palabra es la cumbre de la comunicación de Dios con nosotros: la cumbre, no el fin: porque el Verbo encarnado envió al Espíritu para guiarnos a toda la verdad. “Él te enseñará todo y te recordará todo lo que te he dicho” (Jn 14:26). El Espíritu Santo “es el agente de la autocomunicación de Dios” (Eilers, ibid., P.13).

De regreso a Cristo, decimos: Cristo es el comunicador perfecto que, en su naturaleza Dios-hombre, une a Dios con los seres humanos, así como a los seres humanos entre sí. El punto culminante de la comunicación de Cristo es que se entrega a los seres humanos en amor. Esta forma de comunicación es el paradigma de cualquier comunicación cristiana y debe servir como modelo de comunicación en la sociedad (An Vhu Ta in ibid, p.35).

  1. Una señal de la amorosa comunicación del Dios Trino con la humanidad: EL ASIENTO DE LA MISERICORDIA

Bajo el aspecto de la comunicación podemos decir: El Padre le dio a Jesucristo (en la cruz) al mundo en el Espíritu, y en el arte esto se expresa en el llamado ASIENTO DE LA MISERICORDIA. En Steyl tenemos ese asiento tan misericordioso en tres lugares: el más antiguo está en la puerta del tabernáculo de la Iglesia Superior en San Miguel y luego también en el frente del sarcófago del Padre Arnoldo en la Iglesia Inferior. Una versión moderna del Asiento de la Misericordia de un artista de Steyl cubre la pared posterior de nuestro Oratorio. El difunto cardenal Carlo Martini ve esta ilustración como “expresión artística del hecho teológico de un Dios que se comunica” (ibid., P.61). Martini dice acerca de este propiciatorio: “el Espíritu abre la Trinidad al mundo, al mismo tiempo, él, en él, une el mundo con el Hijo, y en el Hijo, con el Padre”. Esta “escena de la Trinidad representa el acto supremo de la comunicación divina. Cada persona de la Trinidad se entrega a la otra. Un regalo extraordinario y misericordioso se deriva de esta autocomunicación divina a la humanidad que, a su vez, es llamada a entrar en este círculo de amor “(ibid., P.62) y eso a su vez se expresa bellamente en Dei Verbum, no . 2 donde leemos:

A Dios le agradó, en su bondad y sabiduría, revelarse a sí mismo y dar a conocer el misterio de su voluntad. Su voluntad era que los hombres deberían tener acceso al Padre, a través de Cristo, el Verbo hecho carne, en el Espíritu Santo, y así convertirse en participantes de la naturaleza divina.

Por esta revelación, entonces, el Dios invisible, desde la plenitud de su amor, se dirige a los hombres como sus amigos y se mueve entre ellos, para invitarlos y recibirlos en su compañía.

Esta revelación e invitación amorosa trinitaria de Dios es ir hoy a toda la humanidad a través de la comunicación evangelizadora. Esta invitación es una buena noticia, euangelion, evangelium y, por lo tanto, su comunicación tiene que hacerse con alegría como el Papa Francisco subrayó incansablemente en Evangelii Gaudium: la alegría del Evangelio.

Qué hermoso y apropiado fue que este asiento de misericordia fuera colocado por nuestro fundador en la iglesia superior de San Miguel, en la puerta del tabernáculo: de esta iglesia, muchos misioneros evangelizadores fueron al mundo entero para llevar la misericordia de Dios a un mundo a menudo despiadado.

Y con eso finalmente estoy en mi tema: El papel de la Comunicación en la Misión Evangelizadora.

Voy a proceder de esta manera: después de examinar en breve el decreto del Vaticano II “Inter Mirifica”, Communio et progressio, escrito por el recientemente establecido Consejo Pontificio para la Comunicación Social, publicado en 1971, sus instrucciones de seguimiento “Aetatis Novae” 1992, miraremos esos mensajes papales para el Día Mundial de la Comunicación anual que habla sobre la Comunicación y lE evangelización.

A. EVANGELIZACIÓN / COMUNICACIÓN EN LOS DOCUMENTOS DE LA IGLESIA
I. Inter Mirifica (1964)

Este decreto comienza con la oración:

“El genio del hombre ha producido, con la ayuda de Dios, inventos técnicos maravillosos desde la creación, especialmente en nuestros tiempos. La iglesia … está particularmente interesada en aquellos que … alcanzan e influencian no solo a los individuos sino a las propias masas e incluso a toda la sociedad humana. Estos son la prensa, el cine, la radio, la televisión y otros de naturaleza similar. Estos pueden ser llamados “los medios de comunicación social”.

“Ellos contribuyen en gran medida a la propagación y consolidación del reino de Dios”.

“La iglesia recibió de Jesús la tarea de predicar el evangelio. Por lo tanto, es su tarea emplear “los medios de comunicación social para anunciar las buenas nuevas de la salvación.

Y es “el derecho de nacimiento de la Iglesia usar y poseer cualquiera de estos medios que sean necesarios o útiles para la formación de los cristianos”.

II. Communio et Progressio – Instrucción pastoral emitida por la Pontificia Comisión para los Medios de Comunicación Social. (1971)

La instrucción ve la necesidad de usar las redes sociales para proclamar las Buenas Nuevas. El modelo de toda comunicación es Jesucristo, que se llama el comunicador perfecto. Su papel como comunicador se expresa en las siguientes palabras:

Mientras estuvo en la tierra, Cristo se reveló a Sí mismo como el comunicador perfecto. A través de Su encarnación, se identificó completamente con aquellos que recibirían su comunicación y dio su mensaje no solo en palabras, sino en todo el estilo de su vida. Él habló desde adentro de su gente. Predicó el Mensaje Divino sin temor a comprometerse. Se ajustó a la forma de hablar de esta gente y a sus patrones de pensamiento. Y habló de la difícil situación de su tiempo.

La comunicación, por lo que la instrucción deja en claro, es más que la expresión de ideas y la indicación de las emociones. En su nivel más profundo es entregarse en amor. En la institución de la Eucaristía, Cristo nos dio la forma más perfecta e íntima de comunión entre Dios y el hombre posible en esta vida, y fuera de esto, la unidad más profunda posible entre los hombres. Además, Cristo nos comunicó su Espíritu vivificante, que reúne a todos los hombres en unidad.

El evangelio que se difunde por medio de la comunicación social promoverá la hermandad de los hombres bajo la paternidad de Dios.

III. Aetatis Novae, – Segundo Documento de esta Pontificia Comisión desde 1992.

Este documento define la comunicación en y por la Iglesia como “esencialmente comunicación de las Buenas Nuevas de Jesucristo”. Es la proclamación del Evangelio como una palabra profética y liberadora para los hombres y mujeres de nuestro tiempo; es testimonio, frente a la secularización radical, a la verdad divina y al destino trascendente de la persona humana.

Sin embargo, las redes sociales no son el único medio para proclamar el evangelio, pero existen medios alternativos, como los medios populares: en algunas sociedades pueden ser más efectivos que cualquiera de los nuevos medios en la difusión del evangelio porque hacen posible una mayor participación personal y alcanzar niveles más profundos de sentimiento y motivación humana.

IV. Desarrollo rápido (2005) – Papa Juan Pablo II

Las nuevas redes sociales con sus técnicas y tecnologías son una parte integral de la misión de la iglesia en el tercer milenio.

En la Palabra hecha carne, la comunicación entre Dios y la humanidad ha alcanzado su perfección. En su tiempo de vida, los discípulos le pidieron a Jesús que les enseñara a orar. Hoy podemos pedirle al Señor: Señor, ayúdanos a entender cómo comunicarnos con Dios y con otros seres humanos a través de los maravillosos medios de comunicación.

Damos gracias a Dios por la presencia de estos poderosos medios. Si los creyentes lo usan con el genio de la fe y en la docilidad a la luz del Espíritu Santo, pueden facilitar la comunicación entre las comunidades eclesiales más efectiva.

En los medios de comunicación, la Iglesia encuentra una ayuda preciosa para difundir el Evangelio y los valores religiosos, para promover el diálogo, la cooperación ecuménica e interreligiosa, y también para defender los sólidos principios que son indispensables para construir una sociedad que respete la dignidad de la persona humana y está atento al bien común. La Iglesia emplea voluntariamente estos medios para proporcionar información sobre sí misma y ampliar los límites de la evangelización, de la catequesis y la formación, considerando su uso como respuesta al mandato del Señor: “Id por todo el mundo y proclamad el Evangelio a toda criatura”. ”

En conclusión, el Papa dice:

No tengan miedo de las nuevas tecnologías. Se encuentran entre las cosas maravillosas – inter mirifica – que Dios ha puesto a nuestra disposición para descubrir, usar y hacer conocer la verdad, también la verdad sobre nuestra dignidad y sobre nuestro destino como sus hijos, herederos de su reino eterno …

Que la Santísima Virgen nos ayude a comunicar por todos los medios la belleza y la alegría de la vida en Cristo nuestro Salvador.

 

B- EVANGELIZACIÓN / COMUNICACIÓN EN LOS MENSAJES DEL PAPA PARA EL     DÍA MUNDIAL ANUAL DE COMUNICACIONES

El Día Mundial de la Comunicación se celebra todos los años el 24 de enero, la fiesta de San Francisco de Sales, el santo patrón de los periodistas católicos.

  1. 1967 – Papa Pablo VI

El primer Día Mundial de la Comunicación se celebró el 6 de mayo de 1967. En una solemne Eucaristía se dirigió a los comunicadores como CULTORES VERBI, Amigos de la Palabra.  Al igual que Juan el Bautista, están llamados a proclamar al Señor. Deben formar, edificar y salvar a las personas a través del proceso de comunicación humana. (Eilers, Communicating Church, p 159-160)

  1. 1984 – Papa Juan Pablo II

El Papa amonestó a los comunicadores con las palabras:

Que aquellos que usan los medios de la comunicación social para la evangelización, contribuyendo también a construir de esta manera un tejido cultural en el que el hombre, consciente de su relación con Dios, se vuelve más hombre, sean conscientes de su NOBLE MISIÓN. Que sientan la responsabilidad de transmitir el mensaje del Evangelio en su pureza y totalidad, sin confundir la doctrina divina con la opinión de los hombres.

  1. 1990 – Papa Juan Pablo: “El mensaje cristiano en una cultura informática”

Con el advenimiento de las telecomunicaciones informáticas y lo que se conoce como sistemas de participación en computadoras, a la Iglesia se le ofrecen más medios para cumplir su misión. Los métodos para facilitar la comunicación y el diálogo entre sus propios miembros pueden fortalecer los lazos de unidad entre ellos. El acceso inmediato a la información le permite profundizar su diálogo con el mundo contemporáneo. En la nueva “cultura informática”, la Iglesia puede informar más rápidamente al mundo de sus creencias y explicar los motivos de su postura sobre un tema o evento determinado. Ella puede escuchar más claramente la voz de la opinión pública y entablar una discusión continua con el mundo que la rodea, involucrándose de manera más inmediata en la búsqueda común de soluciones a los numerosos y apremiantes problemas de la humanidad.

Por lo tanto,

está claro que la iglesia debe valerse de los nuevos recursos provistos por la exploración humana en tecnología informática y satelital para su siempre apremiante tarea de evangelización. Su mensaje más vital y urgente tiene que ver con el conocimiento de Cristo y el camino de la salvación que él ofrece. Esto es algo que debe presentar ante personas de todas las edades, invitándolos a abrazar el Evangelio por amor.

  1. 1997 – Papa Juan Pablo – “Comunicando a Jesucristo: el Camino, la Verdad y la Vida”

Este tema proporciona una oportunidad para que la Iglesia medite y actúe sobre las contribuciones específicas que los medios de comunicación pueden ofrecer para dar a conocer las Buenas Nuevas de la salvación en Jesucristo. ..

Tal vez uno de los mejores obsequios que podríamos ofrecer a Jesucristo en el segundo milenio de su nacimiento sería que las Buenas Nuevas se den a conocer finalmente a cada persona en el mundo, ante todo a través del testimonio vivo de los cristianos, pero también a través de los medios: Comunicando a Jesucristo: el Camino, la Verdad y la Vida “.

  1. 1998 – El Papa Juan Pablo “sostenido por el Espíritu, comunicando la esperanza”

Los comunicadores cristianos deben comunicar la esperanza a la gente; pero esto sucederá solo si son hombres y mujeres de oración. Eso es así porque, con el poder del Espíritu Santo, la oración nos permite “estar siempre listos con una respuesta para todos los que preguntan una razón de la esperanza” que ven en nosotros. Así es como el comunicador cristiano aprende a presentar el mensaje de esperanza a los hombres y mujeres de nuestro tiempo con la fuerza de la verdad.

Además, si se utiliza correctamente, los medios de comunicación social pueden ayudar a crear y sostener una comunidad humana basada en la justicia y la caridad; y, en la medida en que lo hagan, serán signos de esperanza.

  1. 2000 – Papa Juan Pablo – “Proclamando a Cristo en los medios en el origen del nuevo Milenio”

La proclamación del evangelio a través de los medios es necesaria hoy. La razón es:

Para muchas personas, la experiencia de vivir es en gran medida una experiencia de los medios. La proclamación de Cristo debe ser parte de esta experiencia. (no 7)

Las presentaciones en los medios que llaman la atención sobre las auténticas necesidades humanas, especialmente las de los débiles, los vulnerables y los marginados, pueden ser una proclamación implícita del Señor.

Además del anuncio implícito, los comunicadores cristianos también deberían buscar maneras de hablar explícitamente de Jesús crucificado y resucitado, de su triunfo sobre el pecado y la muerte, de una manera adecuada al medio utilizado y a las capacidades de las audiencias. (no, 10)

Para dar testimonio de Cristo es necesario encontrarse con él y fomentar una relación personal con él a través de la oración, la Eucaristía y la reconciliación sacramental, leyendo y reflexionando sobre la palabra de Dios, el estudio de la doctrina cristiana y el servicio a los demás. Y siempre, si es auténtico, este será el trabajo del Espíritu mucho más que el nuestro. (nº 11)

El gran jubileo del 2000 aniversario del nacimiento de Jesús en Belén debe ser una oportunidad y un desafío para los discípulos del Señor para dar testimonio a través de los medios de las consoladoras Buenas Nuevas de nuestra salvación. En este año de gracia, que los medios den voz al mismo Jesús, clara y gozosamente, con fe, esperanza y amor. Proclamar a Cristo en los medios en los albores del nuevo milenio no es solo una parte necesaria de la misión evangelizadora de la Iglesia; también es un enriquecimiento vital, inspirador y lleno de esperanza del mensaje de los medios.

7.- Papa Juan Pablo “Predica desde los hogares: el Evangelio en la era de la comunicación global”

En el mundo de hoy, los techos de las casas casi siempre están marcados por un bosque de transmisores y antenas que envían y reciben mensajes de todo tipo desde y hacia los cuatro rincones de la tierra. Es de vital importancia asegurarse de que entre estos muchos mensajes se escuche la palabra de Dios. Proclamar la fe desde los techos hoy significa hablar la palabra de Jesús en el dinámico mundo de las comunicaciones. (468)

También es vital que, al comienzo de este nuevo milenio, tengamos en cuenta la misión ad gentes que Cristo confió a la Iglesia. Se estima que dos tercios de los seis mil millones de personas del mundo no conocen en realidad a Jesucristo; y muchos de ellos viven en países con antiguas raíces cristianas, donde grupos enteros de los bautizados han perdido el sentido viviente de la fe, o ya no se consideran miembros de la Iglesia y viven muy alejados del Señor y su Evangelio. … Sin duda, una respuesta efectiva a esta situación implica mucho más que los medios; pero al tratar de enfrentar el desafío, los cristianos no pueden ignorar el mundo de las comunicaciones sociales. De hecho, los medios de todo tipo pueden jugar un papel esencial en la evangelización directa y en llevar a las personas las verdades y los valores que apoyan y mejoran la dignidad humana.

Los comunicadores cristianos tienen “una tarea profética, una vocación: hablar en contra de los dioses e ídolos falsos de la época: materialismo, hedonismo, consumismo, estrecho nacionalismo. Sobre todo, tienen el deber y el privilegio de declarar la verdad: la gloriosa verdad sobre la vida humana y el destino humano revelada en la Palabra hecha carne.

Que los católicos que participan en el mundo de las comunicaciones sociales prediquen la verdad de Jesús cada vez más valientemente y con alegría desde el corazón de la autocomunicación de Dios en Jesucristo, el mismo ayer, y hoy, y para siempre “.

  1. – 2002 – Papa Juan Pablo “Internet: un nuevo foro para proclamar ‘El Evangelio’

Ahora, con la revolución de las comunicaciones y la información en pleno apogeo, la Iglesia se encuentra inequívocamente en otra puerta de entrada decisiva. Por lo tanto, es apropiado que en este Día Mundial de las Comunicaciones 2002 reflexionemos sobre el tema: “Internet: un nuevo foro para proclamar el Evangelio”.

Internet es sin duda un nuevo FORO entendido en el antiguo sentido romano de ese espacio público donde se tramitan la política y los negocios, donde se cumplen los deberes religiosos, donde se lleva a cabo gran parte de la vida social de la ciudad y donde lo mejor y lo peor de la naturaleza humana estaba en exhibición. Era un espacio urbano abarrotado y bullicioso, que reflejaba la cultura circundante y creaba una cultura propia. Esto no es menos cierto en el caso del ciberespacio, que es como si fuera una nueva frontera que se abre al comienzo de este nuevo milenio. Al igual que las nuevas fronteras de otros tiempos, ésta también está llena de interacción de peligro y promesa, y no sin el sentido de la aventura que marcó otros grandes períodos de cambio. Para la iglesia, el nuevo mundo del ciberespacio es un llamado a la gran aventura de usar su potencial para proclamar el mensaje del Evangelio. Este desafío está en el corazón de lo que significa al comienzo del milenio seguir el mandato del Señor de “salir al abismo”: Duc in altum. … Internet puede ofrecer magníficas oportunidades para la evangelización si se usa con competencia y una clara conciencia de su fortaleza y debilidades. Sobre todo, al proporcionar información y despertar el interés, hace posible un encuentro inicial con el mensaje cristiano, especialmente entre los jóvenes que cada vez más recurren al mundo del ciberespacio como una ventana al mundo.

En una etapa posterior, Internet también puede proporcionar el tipo de seguimiento que requiere la evangelización. Especialmente en una cultura sin apoyo, la vida cristiana requiere instrucción continua y catequesis, y ésta es quizás la zona en la que Internet puede proporcionar una ayuda excelente.

Es claro, entonces, que si bien Internet nunca puede reemplazar esa profunda experiencia de Dios que solo la vida, la vida litúrgica y sacramental de la Iglesia puede ofrecer, ciertamente puede proporcionar un suplemento y apoyo únicos tanto en la preparación para el encuentro con Cristo en comunidad, y sosteniendo al nuevo creyente en el camino de la fe que luego comienza.

El hecho de que a través de Internet las personas multipliquen sus contactos de maneras hasta ahora impensables abre maravillosas posibilidades para difundir el Evangelio. Pero también es cierto que las relaciones mediadas electrónicamente nunca pueden tomar el lugar que el contacto humano directo requiere para la evangelización genuina. Porque la evangelización siempre depende del testimonio personal del enviado a evangelizar. ¿Cómo conduce la iglesia el tipo de contacto que Internet hace posible con la comunicación más profunda que exige la proclamación cristiana?

Finalmente, en estos tiempos difíciles, permítanme preguntar: ¿cómo podemos asegurarnos de que este maravilloso instrumento concebido por primera vez en el contexto de las operaciones militares pueda servir ahora a la causa de la paz? ¿Puede favorecer esa cultura de diálogo, participación, solidaridad y reconciliación sin la cual la paz no puede florecer? La Iglesia cree que puede; y para asegurarse de que esto suceda, está decidida a ingresar a este nuevo foro, armada con el Evangelio de Cristo, el príncipe de la paz.(número 5)

Internet causa la aparición de miles de millones de imágenes en millones de monitores de computadora en todo el planeta. ¿De esta galaxia de la vista surgirá el rostro de Cristo y se oirá la voz de Cristo? Porque es solo cuando se ve su rostro y se escucha su voz que el mundo sabrá las buenas nuevas de nuestra redención. Este es el propósito de la evangelización. Y esto es lo que hará que Internet sea un espacio genuinamente humano, ya que si no hay lugar para Cristo, no hay lugar para el hombre.

Por lo tanto, en este Día Mundial de la Comunicación, me atrevo a convocar valientemente a toda la Iglesia para que cruce este nuevo umbral, para salir a la profundidad de la red, de modo que ahora, como en el pasado, el gran compromiso del Evangelio y la cultura puedan mostrar al mundo “la gloria de Dios en el rostro de Cristo”. Que Dios bendiga a todos los que trabajan para este fin.

  1. – 2009: El Papa Benedicto “Nuevas Tecnologías, Nuevas Relaciones, Promoviendo una Cultura De respeto y amistad”

En este mensaje, el Papa se dirigió en particular a los jóvenes.

Animaría a todas las personas de buena voluntad que están activas en el entorno emergente de la comunicación digital a que se comprometan a promover una cultura de respeto, diálogo y amistad. (489)

Hoy, la proclamación de Cristo en el mundo de las nuevas tecnologías requiere un profundo conocimiento de este mundo, si las tecnologías sirven a nuestra misión de manera adecuada.

En particular, los jóvenes, que tienen una afinidad casi espontánea por los nuevos medios de comunicación, asumen la responsabilidad de la evangelización de este “continente digital”. Asegúrese de anunciar el Evangelio a sus contemporáneos con entusiasmo. Conozcan sus miedos y sus esperanzas, sus aspiraciones y sus desilusiones: el mejor regalo que pueden darles es compartir con ellos las “Buenas Nuevas” de un Dios que se hizo hombre, que sufrió, murió y resucitó para salvar a todas las persona. Los corazones humanos anhelan un mundo donde el amor perdure, donde se comparten los dones, donde se construye la unidad, donde la libertad encuentra sentido en la verdad, y donde la identidad se encuentra en una comunión respetuosa. Nuestra fe puede responder a estas expectativas: que puedan  convertirse en sus heraldos.

2012 – El Papa Benedicto “Silencio y Palabra: Camino de Evangelización”

En este mensaje, el Papa Benedicto comparte algunas reflexiones sobre un aspecto de la comunicación que a menudo se pasa por alto: se trata de la relación entre el silencio y la palabra.

El silencio es un elemento integral de la comunicación; en su ausencia, palabras ricas en contenido, no pueden existir. En silencio, somos más capaces de escucharnos y entendernos a nosotros mismos; las ideas nacen y adquieren profundidad; comprendemos con mayor claridad qué es lo que queremos decir y qué esperamos de los demás; y elegimos cómo expresarnos. Al permanecer en silencio, permitimos que la otra persona hable, se exprese; y evitamos estar atados simplemente a nuestras propias palabras e ideas sin que se las pruebe adecuadamente.

De esta forma, se crea espacio para la escucha mutua, y se hacen posibles relaciones humanas más profundas. A menudo, en silencio, por ejemplo, observamos la comunicación más auténtica que tiene lugar entre personas que están enamoradas: los gestos, las expresiones faciales y el lenguaje corporal son signos por los cuales se revelan unos a otros. La alegría, la ansiedad y el sufrimiento pueden comunicarse en silencio; de hecho, les proporciona un modo de expresión particularmente poderoso. …

Cuando los mensajes y la información son abundantes, el silencio se vuelve esencial si queremos distinguir lo que es importante de lo que es insignificante o secundario. Una reflexión más profunda nos ayuda a descubrir los vínculos entre eventos que a primera vista parecen desconectados, para hacer evaluaciones, para analizar mensajes; esto permite compartir opiniones reflexivas y relevantes, dando lugar a un cuerpo auténtico de conocimiento compartido. Para que esto suceda, es necesario desarrollar un entorno apropiado, una especie de ‘ecosistema’, que mantenga un equilibrio justo entre el silencio, las palabras, las imágenes y los sonidos. (no 2)

Palabra y silencio: aprender a comunicarse es aprender a escuchar y contemplar, además de hablar. Esto es especialmente importante para quienes se dedican a la tarea de la evangelización: tanto el silencio como la palabra son elementos esenciales, integrales al trabajo de comunicación de la Iglesia en aras de una proclamación renovada de Cristo en el mundo de hoy. A María, cuyo silencio “escucha la Palabra y la hace florecer”, confío todo el trabajo de evangelización que la Iglesia emprende a través de los medios de comunicación social. (no.7)

2013- Papa Benedicto

REDES SOCIALES: PORTALES DE LA VERDAD Y DE LA FE; NUEVO ESPACIO PARA LA EVANGELIZACIÓN

Los creyentes son cada vez más conscientes de que, a menos que las Buenas Nuevas se den a conocer también en el mundo digital, puede estar ausente en la experiencia de muchas personas para quienes este espacio existencial es importante. El entorno digital no es un mundo paralelo o puramente virtual, sino que forma parte de la experiencia cotidiana de muchas personas, especialmente los jóvenes. Las redes sociales son el resultado de la interacción humana, pero por su parte también cambian la dinámica de la comunicación que construye las relaciones: una comprensión considerada de este entorno es, por lo tanto, el requisito previo para una presencia significativa allí. (No. 4)

Se requiere la capacidad de emplear los nuevos lenguajes, no solo para mantenerse al día con los tiempos, sino precisamente para permitir que la infinita riqueza del Evangelio encuentre formas de expresión capaces o que lleguen a las mentes y corazones de todos. En el mundo digital, la palabra escrita a menudo va acompañada de imágenes y sonidos. La comunicación efectiva, como en las parábolas de Jesús, debe involucrar la imaginación y la afectividad de aquellos a quienes deseamos invitar a un encuentro con el misterio del amor de Dios. (número 5)

En las redes sociales, los creyentes muestran su autenticidad al compartir la fuente profunda de su esperanza y alegría: la fe en el Dios misericordioso y amoroso revelado en Cristo Jesús. Este intercambio consiste no solo en la expresión explícita de su fe, sino también en su testimonio, en la forma en que comunican “elecciones, preferencias y juicios que son totalmente consistentes con el Evangelio, incluso cuando no se menciona específicamente”.

Una forma particularmente significativa de ofrecer dicho testimonio será a través de la voluntad de entregarse a los demás mediante la participación pacífica y respetuosa de sus preguntas y sus dudas a medida que avanzan en la búsqueda de la verdad y el significado de la existencia humana. El creciente diálogo en las redes sociales sobre la fe y las creencias confirma la importancia y la relevancia de la religión en el debate público en la vida de la sociedad. (no, 6)

2014- Papa Francisco – Comunicación al Servicio de una auténtica Cultura del Encuentro

Las nuevas redes sociales están contribuyendo a que la humanidad esté estrechamente conectada. La preocupación del Papa Francisco lo expresa en la pregunta:

¿Cómo podemos encontrar a otros a la luz del Evangelio, por ejemplo a la luz de la parábola del Buen Samaritano? El fariseo le había preguntado a Jesús: ¿Quién es mi prójimo? Pero podemos reformular la pregunta, sonando ahora algo así: ¿para quién podemos ser un vecino?

¿Para quién puedo ser un vecino, eso significa: cómo puedo ser como el otro?

Al concluir este su primer Día Mundial de la Comunicación, el Papa escribe:

Que la imagen del buen samaritano que cuidó de las heridas del hombre herido derramando aceite y vino sobre ellos sea nuestra inspiración. Dejemos que nuestra comunicación sea un bálsamo que alivia el dolor y un buen vino que alegre los corazones. Que la luz que traemos a otros no sea el resultado de cosméticos o efectos especiales, sino de ser vecinos amorosos y misericordiosos de los heridos y dejados a un lado de la carretera.

Permitámonos audazmente convertirnos en ciudadanos del mundo digital. La Iglesia necesita preocuparse y estar presente en el mundo de la comunicación, para dialogar con la gente de hoy y ayudarlos a encontrar a Cristo. Ella necesita ser una Iglesia al lado de los demás, capaz de acompañar a todos en el camino. La revolución que está teniendo lugar en los medios de comunicación y en las tecnologías de formación representa un desafío grande y emocionante; podemos responder a ese desafío con energía e imaginación frescas mientras buscamos compartir con los demás la belleza de Dios.

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