Madre Theresia Messner, Primera Superiora General SSpS

Autor: Franziska Carolina Rehbein, SSpS
Tema: Madre Theresia Messner
Idioma: Inglés, Español
Editorial: SSpS – 14° Capítulo General
Año: 2014
Mo. Theresia Messner

1. En la casa de Tirol
La Madre Theresia, Margarita Messner, nació el 9 de Julio de 1868 en Antholz, al Sur de Tirol, que en la actualidad pertenece a Italia. Su vida pendía de un delicado hilo; al principio parecía haber nacido muerta.
Por ese motivo, la niña Margarita fue bautizada tres veces en el día de su nacimiento: primero la bautizó el médico clínico, después la partera, y por último oficialmente el cura de la parroquia, Rupert Huter. La Madre Theresia percibió toda su vida como una enorme gracia haber nacida de nuevo del Agua y del Espíritu Santo en los primeros momentos de su vida.
A los tres o cuatro años solía decir a menudo, “Un día me iré lejos, muy lejos”. Cuando su madre le preguntó, “Dónde te irás?”, ella respondió, “No lo sé, madre”. Pero estaré yendo lejos, muy lejos”. Cuando el clima era bueno, a Margarita le gustaba pasar los domingos en la soledad de las montañas. Cuando su madre le preguntó que hizo a solas ahí, respondió, “Rezo madre”. Tomaba consigo un crucifijo y bendecía el mundo entero.

2. Llamada misionera
En su ser más profundo Margarita fue marcada para ir lejos, muy lejos, como ya lo había expresado cuando niña. En el año 1886 los Redentoristas abrieron una parroquia de misión en Antholz. Eso dio dirección a la vida de Margarita y describió su alegría y entusiasmo durante la misión en su carta personal al fundador de Steyl cuando solicitó el permiso para la admisión.
En su decisión de hacerse religiosa misionera fue guiada y fortalecida por Dios de manera muy especial. Escribió su conversación íntima con el Señor como si fuera algo natural. La voz interior, lo cual reconoció como la voz de Jesús, le dijo que era su voluntad que se hiciese religiosa misionera. En su carta del 19 de Enero de 1890 ella describe los motivos de su decisión: La misión, el amor por los pobres, personas abandonadas y ganar almas para Dios. El 10 de Enero de 1891 Margarita se despidió de su madre y su hermana. Las palabras de despedidas que pronunció mostró el peso de sacrificio, pero ella tenía que seguir la voz interior: “Si fuera todo lo mismo lo que uno hace en la vida, preferiría quedarme aquí. Pero una voz interior me dice continuamente: Debo irme allí, debo seguir al Señor”.

3. El primer año en Steyl
En Steyl comienza una nueva etapa en la vida de Margarita, especialmente aprender a adaptarse al nuevo mundo. “Todo era Nuevo, la gente, el idioma, la región, las costumbres. Durante las conversaciones entendí casi nada”, escribió luego en su biografía. Viniendo de Tirol la pronunciación literal del Alemán le era extraña, como le eran algunos tipos de trabajo. Nunca había visto sándwiches, verduras o anchoa. No estaba acostumbrada a comer carne. Las comidas típicas de su región eran casi desconocidas en Steyl. “Sin embargo, me adapté rápido porque estaba decidida a quedarme en el Convento”, escribió 40 años después. Aun así, por las noches en mi
celda a menudo fui vencida por la nostalgia. Lloré amargamente pero finalmente fui a dormir. Entonces pedí al Señor me de almas a cambio y de esa manera nunca fue muy difícil”. El deseo de ganar “almas” fue la verdadera motivación para su vocación misionera y le dio fuerzas para vencer todas las dificultades.
Desde el 17 de Abril de 1891 en adelante, Arnoldo Janssen dio a las postulantes cada semana tres charlas acerca de la vida espiritual. Con especial fervor tomó el Misterio de la Santísima Trinidad y el Espíritu Santo, como también la vocación misionera. Margarita abrió su corazón y su mente a las enseñanzas del Fundador y sus clases fueron como oasis, ayudándola a vencer muchas dificultades. Arnoldo Janssen llamó a sus escuchas a responder preguntas y de esa manera llegó a conocer las habilidades religiosas de cada una. Cuando todos se dieron por vencido, Margarita todavía encontró una respuesta, modesta, clara y segura. Esto mostró que era inteligente y muy talentosa, como también con experiencia en la vida spiritual, aunque ella misma no era consciente de eso. Como todas las otras, esperó con anhelo el día en que serían admitidas al noviciado.

4. El noviciado
La admisión al noviciado fue celebrada el 17 de Enero de 1892, un acontecimiento de alegría para todos los participantes. Ese día Margarita Messner recibió el nombre de Hermana Theresia, como seria llamada en adelante. La Hna. Theresia sabía que el verdadero objetivo del noviciado es la formación interior de la persona, especialmente una profunda introducción al seguimiento de Cristo, su humildad y simplicidad. Para eso tenía toda la oportunidad. A menudo se sentía incomprendida y marginada en los distintos tipos de trabajo. Para la mayoría del trabajo que surgía no tenía experiencia y, por lo tanto no tenía aptitud. Todo era origen de una angustia silenciosa para la Hna. Theresia. Pensó que no era apta para las misiones de ultramar porque esas cualidades eran tenidas por sabido en las Hnas. que debían ser enviadas.
Como siempre, la Hna. Theresia se refugió en la oración durante los tiempos difíciles. Confió en que era la voluntad de Dios para ella y permite ser usada en la manera que Dios quería. Utilizó tales oportunidades para superar su propia voluntad y orgullo. Fue también convencida que si fuera la voluntad de Dios, sería enviada a las misiones a pesar de su supuesta falta de habilidad. Quería considerar todas las dificultades y sufrimientos, como también las reglas de los superiores como la voluntad de Dios para ella. El Fundador tenía su propio método para examinar el progreso espiritual de las novicias. Aparte de la instrucción, invitó a cada hermana para una conversación personal cada seis semanas para hablar de su vocación y de la vida religiosa. Durante la charla el Fundador enfatizó que la mayoría de la gente de Tirol era inservible. En eso hirió su parte más sensitiva, su gran amor por su patria, probando cuanto podía tomar sin contradecir. Aceptó humildemente sin decir nada. Esto le fue muy claro para Arnoldo Janssen, sin embargo: Ha superado la prueba. El 12 de Mayo de 1894 tenía permiso para tomar sus primeros votos, como las primeras de las doce Siervas del Espíritu Santo.

5. Primera maestra de novicias
Después de su profesión, la Hna. Theresia seguía ocupada por algún tiempo en zurcir las medias de las Hermanas y especialmente las medias de los residentes de la Casa de Misión cuyo número sumaban más de cientos. Poco después de haber tomado los votos, el fundador llamó a las hermanas a la sala de recepción para hablarles de su futura tarea o posible envío misionero. Tensionada y alerta la Hna. Theresia fue a la sala de recepción. Estaba esperanzada en un destino misionero. Una vez más, no tenía nada más que una profunda decepción y humillación. Después de algunas preguntas iniciales, Arnoldo Janssen le preguntó acerca de su trabajo. Ella explicó que estaba zurciendo medias. El Fundador no le dijo nada acerca de un destino misional. Nada mas le dijo, “Entonces siga zurciendo las medias”. Y ahora le doy mi bendición”. Con eso, terminó la conversación.
En Noviembre de ese mismo año el Fundador una vez más llamó a la Hna. Theresia a la sala de recepción y la informó seriamente, “Hna. Theresia, he estado pensando que probablemente Ud. podría hacerse cargo de las novicias”. Ese fue el primer nombramiento regular de maestras de novicias de la Congregación. La Hna. Theresia tenía 26 años de edad, acerca de 8 meses de profesión y tres a cuatro años en el Convento. La situación mostró a Arnoldo Janssen acerca de su previa actitud una nueva luz. La tarea exige experiencia en la vida espiritual, conocimiento de la naturaleza humana y sobre todo esfuerzo personal para la perfección. En la reciente fundada Congregación, todavía no había ninguna Hna. con más años en Votos que tenía tal experiencia. De todos modos, el Fundador había querido averiguar si la Hna. Theresia, a pesar de su edad joven, era apropiada para tan grande responsabilidad.
Como maestra de novicias, la Hna. Theresia luchó por formar a aquellas confiadas a su cuidado en el espíritu, en el que ella misma vivió. Jesús fue su modelo y maestro y rezó al espíritu Santo para que la guiara. Año tras año, adquirió gran experiencia en la tarea de acompañamiento espiritual. Enseñó a las novicias simplicidad, humildad y obediencia, en todo siendo ella misma ejemplo. La Hna. Theresia fue encontrada en todo tipo de trabajo: lavando platos, pelando papas, limpiando y escogía la más difícil tarea para sí misma. Fue buena madre para los enfermos y sufrientes, con amor se preocupaba de ellos, no tenía que faltarles nada. Enseñando y formando a las novicias como Hermanas Misioneras, Siervas del Espíritu Santo, y luchando por su propio progreso, era mutuamente beneficioso. Como maestra de novicias la Hna. Theresia acompañó a un total de 19 grupos de novicias de la cual 226 Hnas. hicieron la primera profesión en la Congregación.
El 8 de Septiembre de 1901, las primeras nueve Hnas. de la joven Congregación, incluyendo la Madre Josefa y la Hna. Theresia, hicieron sus votos perpetuos. La Hna. Theresia era consciente del significado de ese día para sí misma y para toda la Congregación. Para el Fundador, también, el día fue muy significativo. Esta primera profesión perpetua concluyó la fundación de la Congregación, por así decir, porque todas las etapas, desde el ingreso al compromiso final estaban ahora completos.
Después de la muerte de la Madre Josefa, la Hna. Theresia, como asistente, hasta entonces, tomó a cargo la responsabilidad. Cuidó de todo aquello que debía haber sido organizado y también el liderazgo temporario de la Congregación. No mucho después, Arnoldo nombró a la Hna. Theresia Messner como nueva superiora y a la Hna. Rafaela Bruns como su asistente.

6. Primera superiora General de la Congregación
Este nombramiento determinó la vida de la Madre Theresia como la vamos a llamar de ahora en adelante, por muchos años. Fue muy consciente que estaba asumiendo una gran tarea que podría convertirse en una pesada cruz. La nueva superiora fue nombrada por tres años. A los 35 años, fue nombrada la primera superiora de la Congregación Misionera de las Siervas del Espíritu Santo todavía nombrada por el Fundador Arnoldo Janssen.
Cuando la Madre Theresia tomó el oficio en 1903, la Congregación contó con 205 Hnas. profesas, 65 novicias y 44 postulantes, haciendo un total de 314. En 1922, en la época del Segundo Capítulo General, la Congregación tenía 106 postulantes, 222 novicias y 1.280 hermanas profesas, haciendo un total de 1.608.
Debido a la rápida creciente de número de Hermanas, el ex “Convento de Notre Dame” pronto pasó a ser muy pequeño. Con la sabiduría de la previsión el Fundador tenía construido un nuevo edificio grande para las hermanas en “Steyl Sand Hills”; fue terminado en el año 1904. El traslado al nuevo convento, el ir y venir significó muchos viajes, además subir y bajar las escaleras, fue demasiado para la fuerza de la Madre Theresia, especialmente debido a su débil condición física.

7. En la Escuela de la Cruz
En casi toda la etapa de su vida religiosa, la Madre Theresia fue atormentada por diversas enfermedades, sufrimientos y discapacidades. Durante los tres días de viaje desde Tirol hasta Venlo, seguida por su caminata con su pesada canasta en el frío camino de Steyl, contrajo una gripe del que nunca se recuperó totalmente. Ese resfrío fue el comienzo de muchas enfermedades: bronquitis, enfermedades glandulares, y tuberculosis del tobillo.
Debido a los numerosos viajes idas y venidas, antes y después del traslado a Notre Dame, a la Nueva Casa Madre, la condición se puso considerablemente peor. A menudo el dolor le trajo lágrimas a sus ojos. Para hacer el largo viaje necesario a la Casa Madre necesitaba un bastón o muletas. No había ascensor en el cuarto piso del Convento del Sagrado Corazón. Pudo subir las escaleras empujándose hacia arriba usando el pasamanos. Al final solo pudo sentarse en la silla de ruedas y dar sus instrucciones desde ahí.
La condición de sus pies se puso cada vez peor. El Médico pensó en amputar la pierna. Pero viendo la conmoción que causó a la paciente, primero se esforzó por salvar el pie de alguna otra manera. Finalmente, el 14 de Mayo de 1906, la Madre Theresia fue otra vez a Bochum. Para aquel entonces estaba preparada a permitir que su pie sea amputada. Inmediatamente al día siguiente, el 15 de Mayo de 1906, el pie fue amputado. Le fue dada prótesis de madera dura, un miembro ortopédico artificial para sujetarse. Esto fue sujetado a la pierna superior con un cinto de cuero y el zapatero de Steyl hizo un zapato para que le quedara bien. Sin embargo los problemas permanecieron. Dos prótesis más se tuvo que hacer, luego comprobó que no fijaron correctamente y que ella tenía enormes problemas con ello. Pasó a ser su compañera por el resto de su vida, una pieza de la cruz del Señor.
La enfermedad y la drástica amputación tuvieron efecto en el estado físico de la Madre Theresia. Toda su fuerza física y frescura nunca regresaron totalmente. Sin embargo, el sufrimiento ha fortalecido y madurado su persona interior. Pasó por una profunda transformación personal. El sufrimiento y el dolor la hizo más apacible, amable y más maternal hacia sus hijas espirituales.
El Primer Capítulo General de la Congregación eligió a la Madre Theresia como superiora General por 12 años, como está especificado en las Constituciones.

8. En el Camino de la Independencia
En los últimos años de su vida Arnoldo Janssen se dio cuenta que era necesario poner el liderazgo de las hermanas en sus propias manos. Más tarde, el Obispo informó a la Madre Theresia y sus Consejeras a través del General de la Sociedad del Verbo Divino que si en el tiempo futuro deseaban pasar a ser una Congregación Misionera con derechos del Pontificado, era aconsejable disolver la actual dependencia en la SVD. La respuesta a la consulta del Obispo fue: La administración general de la SVD deja libre a la Congregación de las hermanas. Ellas pueden decidir para sí mismas en que dirección desean desarrollarse.
La separación financiera fue la pregunta más difícil. En los últimos veinte años la SVD ha tomado a cargo todos los temas financieros. Eso había sacado la carga de la preocupación financiera de las Hermanas. Por otro lado los sacerdotes y hermanos trabajaron desinteresadamente en la nueva construcción del Convento del Sagrado Corazón. Los hermanos, por ejemplo, habían trabajado 14½ horas al día durante el trabajo de construcción. Sin ellos el inmenso Convento del Sagrado Corazón no habría sido construido. El trabajo desinteresado se dio en ambos lados: las Hnas. trabajaron para la Casa Misional y sus objetivos y los sacerdotes y hermanos trabajaron para las Hnas. La extensión del trabajo de las hermanas para la SVD había aumentado constantemente. Había empezado en pequeña balanza lo que fue desarrollándose continuamente.
Cuando la Madre Theresia y su Consejo tuvieron conocimiento completo del débil sistema financiero de la Congregación, se escandalizaron enormemente. En Agosto de 1910 la Madre Theresia escribió a mano siete páginas de reporte al Superior General P. Nicholas Blum en respuesta a los detalles de la propiedad y del sistema financiero a cargo de la administración general de la SVD. La Madre Theresia escribió que, la suma debe permanecer tan alta como está escrito en el reporte, nunca sería posible pagar el interés. Al contrario, la suma aumentaría año tras año. Entonces le pidió humildemente que no se ofendiera por su franqueza. Durante todo el año 1910 se trabajó por una práctica separación financiera. Antes del 31 de Diciembre todo estaba suficientemente establecido con el propósito de que la nueva administración tomará efecto el 1 de Enero de 1911.
La Madre Theresia deseaba establecer el noviciado Europeo, dentro de la posibilidad, para preparar y formar hermanas misioneras. Fundó comunidades, noviciados y estableció Provincias en Netherland, China, Japón, Filipinas, Indonesia, Alemania, Austria, Polonia, y Mozambique. Durante los años que la Madre Theresia fue Superiora General, 121 comunidades fueron establecidas, en ambos Europa y Ultramar.

9. Visitación
La primera visitación fue a Norte América donde las hermanas han trabajado activamente desde 1901. Con su característica de coraje e iniciativa tomó consigo seis postulantes. Ellas tendrían su noviciado en la casa provincial en América con el propósito de aprender más rápido la lengua y la cultura y así estar mejor preparadas para realizar sus tareas misioneras. La Madre Theresia prestó especialmente atención a las fundaciones en los Estados Federales del Sur, donde las hermanas establecieron una misión de beneficencia entre los descendientes de los esclavos. La comunicación escrita entre la Madre Theresia y la Hna. Leonarda desde los años 1914-1916 muestra que importante fue para la Madre Theresia tener la palabra “Misión” o “Hermanas Misioneras” como nombre de la nueva Casa Provincial en Techny. La Misión, después de todo, es el elemento esencial en nuestra vocación, y tiene que estar expresado de manera que sea visible para todos.
Los viajes al Asia Este de la Madre Theresia duraron 14 meses. Las hermanas estaban preocupadas teniendo en cuenta las dificultades para viajar en aquel tiempo, la discapacidad de la hermana y su prótesis. Ya al principio un crecimiento canceroso se hizo sentir. Personalmente, ella no le dio importancia. Era consciente de que su cargo demandaba de ella entrega total.
El 24 de Mayo llegaron a Nagasaki, Japón. La comunidad Católica en Akita era todavía pequeña. La Madre Theresia permaneció ocho semanas en Japón.
En China tenían que tomar primero el tren. No había sala de recepción, y en el tren casi no había lugar donde sentarse. Todos los pasajeros llenaron los compartimentos con cargas y equipajes que muy pronto todo estaba completamente lleno. La Madre Theresia y la Hna. Epifanía subieron al vagón de los animales o de carga y arrastraron sus maletas cerca de la puerta. Finalmente partió, el viaje fue bastante bueno pero a pesar de eso las dos hermanas, estaban más que felices cuando llegaron a Yenchowfu. Fueron llevadas al Convento en una carreta especial.
Los niños agitaron sus banderitas dando una cálida bienvenida a la “mayor, mayor venerada abuela” (solo tenía 43 años de edad). Considerarse mayor era un gran honor. La Madre Theresia se sintió muy feliz al estar entre sus hermanas en China. El 3 de Septiembre la Madre Theresia y la Hna. Epifanía fueron a ver al Padre Vilsterman SVD quien las llevó a conocer el predio de la misión. La más preciada parte fue el Cementerio donde visitaron los restos del Padre José Freinademetz y de los padres asesinados Nies y Henle.
El 10 de Septiembre comenzaron la preparación para el viaje a Puoly, lo cual llevaría tres días. No había lugar para acomodar ocho mantas, tres cajones, varias bolsas, las cajas del vagón, y todavía tenían que preparar un lugar confortable para la Madre Theresia. Muchas veces tenían que cruzar el río. Los vagones, tres burros, el P. Weig, la Madre Theresia y la Hna. Epifanía se unieron a otras pocas personas en una pequeña lancha y pronto cruzaron al otro lado.
El viaje de retorno a Yenchowfuwent fue similar. Las Hnas. estaban contentas que la Madre Theresia pudo hacer frente al viaje agotador. La visitación se llevó a cabo durante tres meses. Muy pronto continuó los viajes, esta vez a las Filipinas.
Durante todo el viaje, lo cual fue especialmente difícil para la Madre Theresia a causa de su discapacidad y al cáncer que se había hecho perceptible al comienzo del viaje, nunca se escuchó de ella una palabra de quejas. Hoy, tal vez, ya no podemos imaginar que significaban los viajes de esos tiempos: abordar y desabordar trenes con multitudes de gente, largos viajes de trenes, naturalmente de tercera clase, transporte en calesa o sillas de manos sobre caminos llenos de baches, pasando las noches en distintos Conventos con otras Congregaciones. Cuando llegaba a la casa de sus propias hermanas, siempre se presentaba con buen espíritu y se ponía en total disposición de ellas. Nadie se dio cuenta cómo se sentía realmente.
En las Filipinas la Madre Theresia tuvo que someterse a una cirugía, lo que se llevó a cabo con éxito el 13 de Noviembre. La herida se cicatrizó muy bien y de manera rápida. El Médico estaba satisfecho con el resultado y permitió a la Madre Theresia viajar a Tayum, en la Provincia de Abra a comienzos de Diciembre.
El viaje de las Filipinas a Nueva Guinea fue muy bueno. El 5 de Febrero llegaron a Friedrich-Wilhelmshafen, Nueva Guinea. Su alegría fue enorme ya que habían estado con miedo de que la Madre Theresia no pudiera haber viajado a ese país tropical. Esa misma tarde continúo el viaje a Alexishafen con una barca de la misión “Gabriel”. El bote pronto empezó a mecerse y la Madre Theresia no se sintió bien. Finalmente llegaron a Alexishafen, la Madre Theresia y la Hna. Epifanía estaban felices de haber llegado al final del objetivo de la misión.
Las ubicaciones de misión en ese tiempo fueron todas situadas a lo largo de la costa, ya que la parte interna todavía no estaba desarrollada. Entonces, la Madre Theresia debía tomar a menudo el bote de la misión “Gabriel”, las dificultades de subir y bajar las escaleras, subiéndose a un pequeño bote y dejándose ayudar por diferentes personas; naturalmente no fue exactamente suave. Estas personas no sabían que ella tenía una pierna artificial y después de la cirugía también un brazo inmovilizado.
Debido a que el viaje a través de “Gabriel” fue realmente agotador para la Madre Theresia, decidió cambiar su original plan de viajes y no irse a Indonesia. La Hna. Epifanía informó a las hermanas en Hong Kong, Singapore y Colombo que la Madre Theresia probablemente comenzaría su viaje de vuelta a casa a mediados del mes de Mayo.
El viaje de retorno de la Madre Theresia y la Hna. Epifanía pasó sin mayor especial incidente. Después de llegar a Genua, continuaron el viaje en tren. Ese mismo día llegaron a Viena. Eso era el 26 de Junio de 1914. El 28 de Junio el Coronado Príncipe de Franz Ferdinand fue asesinado en Sarajevo. Por consiguiente estalló la Primera Guerra Mundial a principios de Agosto de 1914. Solo podemos alabar y asombrarnos de la Divina Providencia que maravillosamente acompañó a la Madre Theresia y su compañera a través de los largos viajes y que las trajo de vuelta a casa justo antes de esos terribles eventos.

10. Viajando durante La Primera Guerra Mundial
Poco después de estallar la Guerra, los caballeros de Malta preguntaron en Steyl cuantas hermanas estarían disponibles para la enfermería de los Hospitales de campaña. Para empezar prometieron 25 enfermeras entrenadas, como también hermanas voluntarias para curar las heridas. Un curso de enfermería para cuidar los heridos de la guerra fue puesto en la Casa Madre, dando instrucciones teóricas como también prácticas. Entre 25-30 hermanas hicieron el curso de enfermería. Este primer curso dio continuidad a muchos más. En el Hospital San José en Haan había cerca de 60-70 hombres heridos, también la Casa de Misión de la SVD de San Wendel, Saar y San Ruperto, Austria, se transformaron en Hospitales de campaña. También pidieron a las hermanas Test para Tifoidea en Hungría y Moravia. El Noviciado en Stockerau se transformó en Hospital de reserva, donde 50-60 hombres heridos fueron hospitalizados.
La Madre Theresia visitó todos los Hospitales de campaña de Alemania, Austria, Hungría y Morovia, ahora parte de la República Checa, donde las hermanas estaban trabajando. Incluso, celebraron su Primera y Profesión Perpetua en los Hospitales de campaña en presencia de la Madre Theresia. Las hermanas que trabajaron en enfermería durante la Primera Guerra Mundial fueron alrededor de 300. La mitad de esas hermanas eran novicias, y las demás, la mayoría eran hermanas profesa jóvenes.
A pesar de su gran agotamiento, después de esas visitas tuvo que someterse a una difícil y complicada cirugía. Se preparó para eso, porque esa era la única manera de recuperar su salud. De acuerdo al médico, sin esa intervención quirúrgica podría haberse muerto de una Insuficiencia Cardíaca dentro de dos a tres meses como consecuencia de una anemia total y un protuberancia interna.

11. La Madre Theresia en América Latina
En sus últimos años como superiora general la Madre Theresia todavía hizo una visitación a Brasil y Argentina. En Brazil visitó las comunidades en Rio de Janeiro, la Casa Provincial en Juiz de Fora y las comunidades de Belo Horizonte y São Paulo. Viajó al Sur de Ponta Grossa, donde años más adelante fue construida la Casa Provincial de Brazil Sur. Después de un viaje en tren de 23½ horas, estuvo agotada cuando contactó con las hermanas. Días más tarde un chofer llegó para el siguiente viaje, cuatro días de viaje en carreta a Guarapuava. Las hermanas suministraron provisiones y mantas para el invierno Brasileño. El viaje fue a través de un campo de pradera, cuesta arriba y valle abajo. Todavía visitó San José vía Curitiba, Porto União y União da Victoria. El viaje de retorno a la Casa Provincial llevó dos días y medio.
Desde Brasil la Madre Theresia fue a Buenos Aires, Argentina. Su primer destino fue la Casa Provincial en el urbano distrito de Floresta. Después viajó en tren a Crespo. El noviciado de las hermanas estaba cerca de la escuela y la Madre Theresia estaba encantada de estar entre las novicias, postulantes y candidatas después de largo tiempo. El 12 de Noviembre de 1920 marcó el 25 aniversario de la llegada de las primeras hermanas misioneras de Steyl a Valle María, la primera fundación SSpS en Argentina. La Madre Theresia viajó a Valle María el 11 de Noviembre y a su llegada comenzó las celebraciones. Fue a Diamante, después de la visitación de la Casa Provincial en Floresta, Buenos Aires, las distintas Colonias, Posadas y Córdoba.
Esta visitación de la Madre Theresia en América Latina llevó 16 meses y la alegría de su regreso a Steyl fue enorme. Ahora fue el inminente Capítulo General que todavía demandaba gran preparación.

12. Misionera a pesar de su avanzada edad
Los horrores de la guerra apenas se habían apagado cuando tenía lugar el Capítulo General. El Capítulo General comenzó el 28 de de 1922. La elección de la superiora general y sus consejeras tomó lugar el 1 de Mayo. Como superiora general eligieron a la Madre Columba, Sabine Caspers, hasta entonces provincial en Austria. La Hna. Theresia, Margarita Messner, anterior superiora general, fue la segunda consejera. Los doce años de consejera general pasó rápidamente. Cuando el Generalato se trasladó a Roma en 1937 la vida de la Madre Theresia se volvió más solitaria. Sintió que Dios la estaba llamando hacia El cada vez más intensamente. Después de la despedida de la Administración General, se la ofreció una habitación en Santa Ana, el departamento de las hermanas mayores.
La más importante tarea misionera ahora para la Madre Theresia fue la Oración. Cada mañana se levantaba alrededor de las 4:30 a.m. Su primer pensamiento fue “Soy una hermana misionera” cada semana de Jueves a Viernes, cuando había adoración en la Capilla del Convento, las hermanas podían ver en la media sombra en el rincón de la Capilla una figura que deseaba permanecer en la oscuridad. Se arrodillaba con sus brazos extendidos ante Jesús Eucaristía. Fue un sermón silencioso verla arrodillándose inmóvil en su rincón. Su vida entera fue misionera de pies a cabeza; estaba ahí ante Dios para la salvación del mundo.
Mirando el desarrollo espiritual de la Madre Theresia detectamos un nuevo ascenso precisamente en los años de reclusión que aparece externamente muy insignificante. Había una nueva presencia de gracia y enriquecimiento, más nueva, con más gracia comunicada con Dios en la Oración. Dios trabajó en su alma para liberarla de sus limitaciones que todavía estaban presentes. La transformación y cambio interior a través de la gracia del Espíritu Santo irradiaba en ella como una luz.
Sin lugar a dudas podemos decir de la Madre Theresia: Estaba ahí para los otros. La palabra que el especialista en Biblia Heinz Schürmann solía utilizar para caracterizar la vida de Jesús también se puede utilizar para la Madre Theresia: “Pro-Existencia” – “una vida para los otros”.

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