Arnold Janssen - Nuestro Fundador

Autor: Agada Brand, SSpS
Traductor: Gino Jimenez, SVD
Tema: Vida y espiritualidad de Arnoldo Janssen
Idioma: Inglés, Español
Editorial: internal
Año: 1994
Saint Arnold Janssen

Nuestras constituciones caracterizan a Arnoldo Janssen como un hombre de oración, de inquebrantable confianza en Dios – un hombre de una profunda fe. Siempre estuvo abierto al plan de Dios con una entrega incondicional a Su voluntad. Hombre de mente abierta y de gran celo apostólico. Arnoldo respondió a la llamada del Espíritu Santo y a las necesidades de todos los pueblos.

Arnoldo Janssen y su familia

Sus padres: Gerhard Johann Janssen y Anna Katharina Janssen, criaron a sus hijos en una atmósfera de una profunda fe y oración. La madre fue, sobre todo, una mujer de oración en el pleno sentido de la palabra. El padre además, tenía una profunda veneración por la Santísima Trinidad y por el Espíritu Santo. En la oración de la tarde en familia, se leía a menudo el Prólogo del Evangelio de San Juan y se recitaba devotamente el rosario. También era una práctica común tener revistas de las misiones y de la actividad misionera, cuyos artículos se leían a viva voz en las reuniones familiares de las tardes.

Y fue así, que en este contexto familiar se sembró la semilla de vida de oración de Arnoldo Janssen. Esta semilla, en todo caso, continuó creciendo y desarrollándose a través de toda su vida.

Arnoldo Janssen, un hombre de su época

Arnoldo Janssen fue un hombre bien de su tiempo, una época de gobiernos autoritarios y de estrictos principios sociales. Su oración estaba atada con estructuras que nunca fueron cuestionadas, sino heredadas de las generaciones pasadas. Ejercicios devocionales bendecidos por las antiguas tradiciones de la Iglesia formaron el núcleo de su oración.

En el tiempo de la fundación de la SVD, el Kulturkampf estaba en su pleno apogeo. Esta situación representó una lucha entre la Iglesia Católica y el gobierno secular, entre el poder espiritual y el temporal. Fue el tiempo del Emperador Guillermo JJ y el prusiano Otto von Bismark, Canciller alemán y enemigo político del catolicismo.

La Iglesia de Europa central enfrenta su prueba más dura durante la década del 1870. El gobierno en Alemania consideró como enemigo del nuevo imperio a todos los que pertenecían al Partido Central, el cual, estaba bajo la influencia de la jerarquía católica, un poder opositor indeseado. Entre 1874 y 1875, cinco de los once obispos estaban en prisión. Por medio de las “Leyes de Mayo”, las autoridades esperaban romper con la resistencia de los católicos, pero sin embargo, su oposición se volvió aún más fuerte que nunca.

Esas leyes atacaron las órdenes religiosas: sus casas en el Estado Prusiano fueron cerradas, se les prohibió aceptar nuevos miembros y se les ordenó dispersarse en un plazo de seis meses. Los institutos para la educación sin embargo podían continuar por cuatro años más. Después de ese plazo, sólo aquellos que trabajaran en el campo de la salud permanecerían, y serían controlados por el Estado y sujetos a cierres arbitrarios. Efectivamente, esto sobre todo, acabó con el desarrollo de una nueva vida religiosa en Alemania desde mediados del siglo XIX. Los grupos religiosos emigraron a EEUU, Bélgica y Holanda.

Arnoldo Janssen, el fundador de Congregaciones Misioneras

El P. Janssen sabía cómo leer los signos de los tiempos y proveer, como fruto de su vida de fe, respuestas viables a sus desafíos. Él podía reconocer las situaciones como viniendo de la mano de Dios, de su divina providencia, y estaba preparado para ser usado como su instrumento.

Arnoldo tenía objetivos claros. Con el “Pequeño Mensajero del Sagrado Corazón” él esperaba despertar interés en las misiones extranjeras de la Iglesia. Bajo la presión adversa del Kulturkampf, se inspiraba para extraer aún más esfuerzos para la causa misionera.

Al ver la necesidad de personal sacerdotal en el campo misional, el P. Janssen se propuso tratar de inspirar a obispos para que comenzaran un seminario para preparar jóvenes para este propósito. Él se consideraba demasiado viejo y su salud muy pobre también como para trabajar en las misiones, y fundar su propio seminario le era impensable. Por lo tanto, solo deseaba actuar como mediador del proyecto y ponerse a su servicio de acuerdo a sus habilidades. Con este fin, comenzó una serie de visitas personales a obispos de Holanda, Alemania y Austria.  Buscó sus consejos y bendición para un seminario y un colegio dependiente de éste.

Entre los años 1874 – 1875, treinta y dos obispos respondieron aprobando su plan. Muchos de ellos expresaron la esperanza que Dios inspirara a las personas capaces de dedicarse a este proyecto. Sin embargo, algunos obispos, remarcaron que debido al Kulturkampf este no era el momento oportuno para comenzar esa tremenda empresa, especialmente por el aspecto financiero.

El Fundador como persona

Arnoldo Janssen era de una inteligencia promedio, ni un buen orador ni cantante, y no especialmente atractivo. Su talento por los estudios era limitado, pero esto lo contrarrestó con su perseverancia y dedicación. Las matemáticas y las ciencias naturales eran sus preferidas, mientras que los idiomas se le presentaban muy difíciles. Con mucho esfuerzo él pudo hablar holandés razonablemente bien y también francés correctamente pero no fluido. Sabía también algo de italiano e inglés.

Como profesor, Janssen era muy seco y rígido como para ser querido por sus estudiantes, pero eso sí, se ganaba el respeto. ¿Cómo entonces Arnoldo Janssen llegó a ser fundador de tres congregaciones? Una cosa es cierta, él trabajó con todas sus fuerzas y permitió que Dios lo guiara. Una voluntad fuerte, combinada con perseverancia y un profundo sentido de la responsabilidad, le permitieron llevar adelante lo que pudo percibir como voluntad de Dios para él. Humanamente hablando, era difícil descubrir su grandeza y la mayoría de la gente dudaba de sus habilidades y cualificaciones: él mismo sería el primero en negarlas. Fue criticado por sus colaboradores por el arduo horario que les imponía a ellos y a los estudiantes, y por la centralizada forma de gobierno dentro de las nuevas sociedades, y por los extraños, por su carácter sin doblez. A pesar de todo esto, el P. Janssen les dio una sólida formación a los miembros de sus congregaciones.

Características de Arnoldo Janssen

En el P. Arnoldo Janssen era notorio en él ser un hombre de:

  • Búsqueda incansable de la voluntad de Dios: una vez que percibía una acción como la voluntad de Dios, él nunca perdió de vista su objetivo y los medios para alcanzarlo.
    En el Decreto de Beatificación del P. Arnoldo, Paulo VI alabó su perseverancia en buscar la voluntad de Dios: “Abierto a los signos de los tiempos y atento a la voz de Dios, él reconoció la voluntad de Dios…Una vez que reconoció la llamada de Dios él dejaba todo aparte, se olvidaba de sí mismo y se dedicaba por completo a su cumplimiento…”.
  • Profunda Oración: sus decisiones eran fruto de una genuina y sincera oración, la cual respondía a su perseverancia y tenacidad en continuarlas (Estas eran a menudo juzgadas sólo de su voluntad o porfiadas).
  • Vida de fe y unión con Dios: por medio de éstas, él vio el mundo y se capacitó para percibir las necesidades urgentes del momento en el contexto de las necesidades futuras de la Iglesia. Con una visión universal, más allá de los límites provinciales, él probó estar mucho más adelantado para su tiempo.
  • Franqueza en sus observaciones: el Fundador insistió en sus colaboradores la necesidad de ser confiables y corresponsables.
  • Caridad y humildad: cuando era criticado y experimentaba oposición, él permanecía silencioso más que ofender a su vez a su detractor. Se le escuchó comentar que la crítica comienza el día en el que son destinados los superiores. Con sabiduría y compasión él escuchaba ambos lados de un conflicto.
  • Amor a la verdad: él era derecho en todas sus palabras y acciones.
  • Claridad de visión: en seleccionar candidatos de acuerdo a los criterios que consideraba esenciales para la vida religiosa: amor por la oración y cercanía a Dios, humildad como signo de una genuina unión con Dios y amor por los compañeros con una prontitud para servir a los otros.

Fundación de las Tres Congregaciones

De parte del P. Arnoldo, “su familia” ha recibido una rica herencia que incluye un profundo espíritu de fe y oración, devoción a la Santísima Trinidad con veneración al Espíritu Santo, y un profundo apego a la Palabra de Dios.

El P. Arnoldo llegó a ser un real apóstol de la oración universal por medio de la promoción del Apostolado de la Oración del que fue miembro en 1865. Los folletos que publicó acerca del tema fueron re-editados muchas veces alcanzando hasta los noventa mil ejemplares. Durante la Pascua y estación de otoño de 1869 visitó 160 parroquias de la diócesis de Münster para difundir esta práctica. En 1869 cuando hizo su informe final como Director del Apostolado, 300 de las 350 parroquias se habían registrado como miembros. De esta manera el P. Arnoldo llegó a ser un misionero y apóstol de la oración.

Gradualmente el P. Janssen comenzó difundiendo este Apostolado y la devoción al Sagrado Corazón, otro de sus compromisos, más allá de Alemania, agrandando su visión y horizontes. Reservado por naturaleza con una fuerte tendencia hacia la vida contemplativa. Arnoldo pronto se dio cuenta de la necesidad de superar esas tendencias, dando una nueva dirección a su vida: el aspecto misionero. Tal es así, que en 1875 él fundó la Sociedad del Verbo Divino para sacerdotes y Hermanos, en 1889 las Hermanas Misioneras Siervas del Espíritu Santo, y finalmente en 1896 las Siervas del Espíritu Santo de Adoración Perpetua.

Carisma y Espiritualidad

Al pasar el tiempo, Arnoldo Janssen se interiorizó aún más profundamente del misterio de la Santísima Trinidad. Él estudió sobre todo los libros de los teólogos J. M. Scheeben, particularmente “Los Misterios del Cristianismo”. Al crecer su espíritu misionero, la participación en el “envío del Hijo” y su identificación con Él llegaron a ser elementos esenciales de nuestro carisma y espiritualidad. La identificación con Cristo nos conduce necesariamente a glorificar y manifestar la Trinidad. Así fue el legado del P. Arnoldo a sus hijos e hijas: una distintiva espiritualidad trinitaria.

Con el paso de los años, Arnoldo Janssen también creció en su veneración del Espíritu Santo y la necesaria apertura a su acción. Las primeras Constituciones SVD muestran este creciente dejarse atrapar por la influencia del Espíritu. En 1887, el P. Arnoldo se consagró al Espíritu Santo en la iglesia SVD de San Vicente cerca de Viena. En 1889 el emplazamiento de la piedra fundamental de la Iglesia en honor al Espíritu Santo cerca de Viena, significó una expresión permanente de gratitud al Espíritu Santo por las gracias extraordinarias dadas a la SVD en su totalidad. La fundación de las Siervas del Espíritu Santo en 1889 fue el culmen de su devoción al Espíritu. Y finalmente, fundó las Hermanas Siervas del Espíritu Santo de Adoración Perpetua.

Mientras más profundamente Arnoldo Janssen entraba en la teología del Verbo Divino, tanto más él veía la íntima relación entre Cristo y el Espíritu Santo. El Espíritu Santo abre la mente y el corazón de la humanidad a lo que el Logos, la Palabra hecha hombre, se comunica en palabra y acción. En la oración y estudios, Arnoldo Janssen reconoció la interacción – con y por – entre el Verbo (Logos) y el Espíritu (Pneuma). Así, percibió al Espíritu Santo más y más como un Mediador entre Dios y el hombre. Y también como Mediador de la Palabra Encarnada a la humanidad, como un movimiento de vida entre Dios y su pueblo.

Lo que es específico en Arnoldo Janssen está expresado en el nombre “Verbo Divino”, el cual le dio a su Sociedad: él contemplaba a Dios como un Dios que comparte, que se revela como Persona: un Dios que comparte sus pensamientos, que se comparte, ¡el Verbo Divino! Dios pronuncia el Verbo y en Él se entrega y expresa totalmente. El Verbo regresa al Padre en Amor. Este darse y recibir, un movimiento de Vida y Amor, es el Espíritu Santo. De esta forma, la Santísima Trinidad es el verdadero fundamento de toda la espiritualidad de Arnoldo Janssen.

Sus meditaciones sobre el misterio de la Santísima Trinidad podrían haberlo guiado por la vía mística y contemplativa debido a su temperamento, sin embargo, el Verbo le urgió hacia el compromiso con la dimensión apostólica y misionera. Eventualmente, toda su espiritualidad tomó un carácter misionero.

Sin embargo, Arnoldo Janssen no acentuó el Verbo Divino en forma exclusiva, pues cultivó intensamente la veneración al Espíritu Santo como mencionamos anteriormente. Para él, estaba claro que el poder y la fuerza de la Palabra de Dios dependía del Espíritu. El entendía que el Verbo Divino envió al Espíritu precisamente para hacer la Palabra del Padre más eficaz y dinámica. Es importante darse cuenta que la espiritualidad de Arnoldo Janssen era un proceso dinámico que continuó creciendo.

A decir verdad, el P. Arnoldo tomó aspectos específicos de la vida religiosa de otras congregaciones: preocupación por una liturgia bien celebrada de los Benedictinos, la predicación de la Palabra de los Dominicos, la devoción especial al niño Jesús para Navidad y al Señor sufriente (Vía Crucis), de los Franciscanos y los retiros y una estructura SVD centralizada de los Jesuitas. Aun así, su espiritualidad era distintiva y bien integrada.

Hoy en día, esto lo vemos expresado en el Ser y Envío de la Iglesia: la Trinidad, la Palabra, el Espíritu, Misión y Comunidad. Esta es la Buena Nueva que a nosotros, privilegiados SSpS/SVD se nos urge anunciar.

Contribución específica de Arnoldo Janssen a la vida de la Iglesia

Arnoldo Janssen: Un hombre de hoy, apóstol de nuestro tiempo.

Aparte de fundar tres congregaciones misioneras, Arnoldo Janssen hizo las siguientes contribuciones a la Iglesia Universal:

  • Formación de la conciencia misionera entre los católicos alemanes específicamente por medio de la prensa y retiros impartidos en nuestras Casas Centrales y otras de las congregaciones.
  • Promoción del ecumenismo, el cual era también su preocupación desde muy temprano en su sacerdocio, y que fue uno de los objetivos al publicar “El Pequeño Mensajero del Sagrado Corazón”.
  • Incansable promotor del Apostolado de los laicos.
  • Promoción del Apostolado de la Prensa Católica por medio de publicaciones: del Apostolado de la Oración, Stadt Gottes (Ciudad de Dios) y Calendario de San Miguel en alemán y holandés. Desde 1907, el periódico misionero holandés “Misión Católica” que fue impreso en Steyl. En Argentina, se publicó “ Argentinische Volksfreund” (Los Amigos del Pueblo Argentino), y en EEUU “Amerikanische Missionsblaif” (Informativo Misionero Americano, y desde 1906, “The Christian Family” (La Familia Cristiana).

Desde un comienzo el P. Arnoldo fue el editor, escritor y autor de sus publicaciones. Desde 1876 usó su propia imprenta haciendo periódicos y revistas interesantes con una variedad de temas, y no solo religiosos.

  • Con el movimiento de retiros, él fue un pionero, especialmente retiros para los laicos. 
  • En el campo de la antropología, por medio del Instituto Anthropos, con estudios en etnología y lingüística, el P. Arnoldo ayudó a promover una comprensión más profunda de otros pueblos, culturas y religiones. Por medio de todo ello preparó el suelo para la inculturación y el diálogo.
  • Se destacó igualmente por la aceptación de vocaciones entre la gente local.
  • Igualmente promovió la tendencia hacia una familia universal por medio de la internacionalidad de nuestras congregaciones.

Retiros en Steyl

Solo en el siglo XIX se escuchó hablar acerca de retiros para laicos, e inclusive éstos eran raros y realizados en pocos lugares. A mediados de siglo, primero los Franciscanos, y luego los Jesuitas comenzaron impartiendo retiros. Pero luego vino el Kulturkampf y puso fin a este ministerio por un tiempo en Alemania. En 1877, Steyl albergó retiros para sacerdotes y laicos pero solo hombres. Más tarde se impartió retiros también para mujeres.

En 1893 las SSpS comenzaron ofreciendo retiros para mujeres. Su convento llegó a ser un centro importante para las mujeres. En el primer grupo había 102 mujeres y en el segundo 87. Este formidable movimiento de retiros en Steyl siguió así por 12 a 15 años antes que otros comenzaron a darlos también. Los Jesuitas comenzaron en Holanda en 1894 y posteriormente en Alemania. Los Capuchinos comenzaron en 1893 y también las Hermanas de San José en Trier.

Al comienzo del siglo XX, el terreno para retiros estuvo preparado. Los sacerdotes y laicos quienes hicieron sus retiros en sus primeros días en Steyl, estuvieron de acuerdo que si Arnoldo Janssen no hubiera hecho nada más que promover el movimiento de retiros, su resurgimiento y promoción para todos los grupos, ciertamente se hubiera ganado el nombre de “El hombre de la Providencia”. Cuando los Jesuitas holandeses querían abrir la casa de retiros “Manresa” en Venlo, en 1908, el obispo Drehmans de Roermond les aconsejó: “Pónganse en contacto con el Superior General Janssen de Steyl. Él hizo un gran trabajo en este campo y tiene una rica experiencia. Él podrá ayudarlos”.

Sin embargo, Arnoldo nunca pensó de sí ser un pionero. Para él, los retiros eran medios indispensables para la renovación de la vida de fe. El P. Arnoldo los promovió, siguiendo a su corazón, no como un gran organizador, sino como un humilde instrumento de Dios. Así como en todas las cosas, también en esto él atribuyó toda la gloria y el éxito a Dios.

Otro factor en la riqueza de bendiciones de los retiros en Steyl era la atmósfera que existía en el Seminario San Miguel, la Casa Madre de la SVD. Se hicieron muchos sacrificios de parte de la comunidad durante los retiros, y a los participantes se los imbuía en un contacto con la vida y oración de la comunidad.

Aunque había de 30 a 45 grupos de retiros por año, con 6000 o más participantes, no había realmente una casa de retiros. En la Casa de San Miguel, como en el Herz- Jesus-Kloster (Claustro del Corazón de Jesús) de las SSpS, todos los participantes eran bienvenidos. Los miembros de la comunidad iban a su vez al ático si no había otro lugar. En la capilla, las bancas se las daban a los participantes y los miembros de la comunidad permanecían de pie. La comunidad se servía sus comidas después de los participantes. Inclusive los lugares de recreación y jardines se los dejaba libres para ellos. Tenían su propio horario (P. Hermann Fischer SVD “Seit 50 Jahren Exerziuen in Steyl” – Steyl 1927), pero para la oración de mañana, oración de la tarde y la eucaristía estaban juntos con la comunidad.

Aparte de esto, estaba el trabajo extra de arreglar las piezas, cocinar y servir las comidas, los cuidados de la casa y lavandería, etc. Cuando uno se da cuenta que la comunidad consistía en cerca de 750 miembros y los de retiro a veces como en Pascua y Pentecostés contaban como entre 250 a 300, uno se sorprende con los Hermanos cocineros quienes servían a 1000 personas.

Los grandes sacrificios hechos por los miembros de la comunidad sin duda eran una fuente de bendiciones. Por el hecho que la mayoría de quienes venían a los retiros eran laicos, este vivir juntos con los miembros de la comunidad fue de gran importancia al influir en la vida de los participantes. Lo que escuchaban en las conferencias, lo vieron vivir concretamente. Tenían ejemplos concretos de cómo poner la teoría en práctica. Por otra parte, la ceremonia final del retiro, la consagración solemne al Sagrado Corazón al frente del altar, el cual estaba decorado para la ocasión con cirios y flores, la liturgia solemne y cantar con la comunidad y el coro, la asamblea que va a la comunión, el Te Deum de acción de gracias – todo esto, también hacía una gran impresión en la comunidad.

En cuanto a aquellos que predicaban el retiro, hablar de 30 o 300 no hacía ninguna diferencia. Para las confesiones y dirección espiritual, había muchos otros sacerdotes disponibles. Para aquellos que preferían hacer un retiro en pequeños grupos, había muchas oportunidades. Sin embargo, no hay duda que los grupos grandes de retiros eran preferidos por muchos, inclusive cuando había 200 casas de retiros en Alemania. Sucedió muchas veces que 100 o más interesados no pudieron ser aceptados, inclusive en 1927, cuando el movimiento ya existía por 50 años. Para Pentecostés de 1927, solicitaron participar 650 hombres pero sólo podían albergar a 340.

Aquellos que hicieron su retiro en Steyl, se convirtieron a su vez  en los mejores bienhechores del trabajo del P. Arnoldo, porque ellos difundieron las noticias en todas partes de su rica experiencia espiritual. Esto a su vez trajo muchas vocaciones para seguir la labor.

Al morir el Fundador en 1909, Steyl había impartido retiros a 592 grupos con 63.513 participantes.

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